viernes, 19 de julio de 2013

Concurso Sentencia de Amor

Gran concurso que nadie puede dejar pasar! Los pasos son muy sencillos, pongo el enlace por si alguien quiere participar.
http://lapared-delaguarida.blogspot.com.es/2013/06/concurso-sentencia-de-amor.html

sábado, 13 de abril de 2013

Recomendación

Hola!!!! Hoy vengo con una maravillosa recomendación para que lo lean :D se trata de "El hijo bastardo del Diablo" de Ever Ballardo Martínez.


Os pongo la sinopsis y los enlaces para comprarla tanto en e-book como en papel.
"Un amor dificil de conquistar, un amor conquistado. Dos seres que se aman separados por una tragedia. Una búsqueda incansable en pos de la justicia, el amor y la felicidad. Todo eso en una sola novela: ésta."

Enlace versión Kindle: http://www.amazon.es/dp/B00BF4R63E

Enlace versión papel: http://www.amazon.es/dp/1482065088

Un saludo a todos!!

sábado, 2 de marzo de 2013

Concurso Amaya Evans




Participo en este maravilloso concurso y espero que se animen en serio!!! Hay varios lotes buenísimos :D

martes, 21 de agosto de 2012

Capítulo 29 (parte 2)

            Miraba la pantalla con desesperación. Todos estaban en la habitación y vi como Afrodita miraba lo poco que quedaba de mi cuerpo.
            -Haced algo, por favor- le decía a la imagen en un vano intento que me escucharan aún sabiendo que era imposible- quiero volver… quiero estar a vuestro lado…
            A mi lado se hallaban mis padres y mi hermano dándome todo su apoyo mientras las lágrimas escapaban de mis ojos sin control.
            Entonces vi como Afrodita ponía su mano en mi frente de la cual salió un pequeño resplandor pero no parecía surtir efecto. Vi cómo se apartaba para mirar a mis amigos con cara de preocupación.
            -No parece volver- dijo.
            -¡Yo quiero volver!- grité golpeando la pantalla con impotencia.
            -¿Y qué podemos hacer?- preguntó Adara con cara preocupada.
            -La verdad es que es la primera vez que me encuentro en una situación semejante- dijo Afrodita- podríamos avisar a Hermes pero quizás tardaría demasiado y sería tarde para salvarla.
            Stefan se acercó y la agarró con fuerza por los brazos.
            -Ella va a volver, inténtalo de nuevo.
            La Ninfa lo miró fijamente mientras se apartaba.
            -No vuelvas a tocarme, muchacho.
            -Pues si has venido para salvarla, haz algo ya.
            -A mí no me das órdenes.
            Airam se acercó para apartar a su hermano.
            -No le hagas enfadar, lo más importante es traer de regreso a Artemisa- luego miró a Afrodita- ¿no ves alguna solución a esto?
            Ella negó con la cabeza.
            -Como ya he dicho nunca había visto algo así. No sé muy bien qué hacer.
            Isis se acercó a la cama y posó su mano en la mía sin dejar de mirarme.
            -Artie, por favor, vuelve con nosotras. No nos puedes abandonar ahora, no quiero tener que enfadarme- Isis sonrió con tristeza.
            Adara también se acercó y se puso junto a Isis. Sus ojos brillaban de lágrimas contenidas.
            -Isis tiene razón, ¿quién nos va a aconsejar cuando no sepamos qué hacer?- entonces las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas mientras Airam se acercaba también a mi cuerpo.
            -Tienes que volver o si no ¿quién cuidará de mis hermanos? Ellos te necesitan.
            Las lágrimas rodaban por mis mejillas mientras intentaba llegar a ellos a través de la pantalla. Ronny también se me acercó.
            -No hay palabras suficientes para agradecerte el que me ayudaras con mi recuperación por eso quiero que vuelvas, para darte las gracias todos los días que pueda y que tú has sido el vínculo que ha hecho que volviera a ver a mi hermano Airam- dijo sonriendo con cariño.
            El último en acercarse fue Stefan que me miró fijamente y se arrodilló junto a la cama para acariciarme la mejilla para luego decir en un leve susurro.
            -Vuelve, por favor…
            Algo tiró de mí con fuerza mientras lloraba. Miré a mí alrededor y pude ver a mis padres y a mi hermano sonreír.
            -¿Qué pasa?- pregunté sintiendo otro tirón de mi cuerpo asustándome.
            -Estás volviendo- dijo mi madre.
            Una sonrisa iluminó mi rostro de repente.
            -¿De verdad?
            -Sí, ellos te están dando la fuerza que necesitas para volver a tu cuerpo, tienes que hacerles caso.
            Asentí y miré a la pantalla.
            -¡Sí! ¡Voy a volver! ¡Quiero volver con todos!
            Todos levantaron la cabeza como si hubiesen oído mi voz y se miraron unos a otros.
            -¿Artemisa?- preguntó Isis.
            -¡Sí! ¡Seguid hablando y no me soltéis! ¡Voy a volver!
            Sentí más tirones y la euforia se apoderó de mí. Mi cuerpo en esa dimensión comenzó a desvanecerse poco a poco pero antes me abracé a mi familia.
            -Sé feliz, hija- dijo mi padre sonriendo con cariño.
            -Lo intentaré.
            -Vive lo que no pudiste vivir en tu vida mortal- dijo mi madre acariciando mi mejilla- si tienes que amar, ama. No hagas caso de las reglas, sé siempre tú.
            -Siempre- respondí asintiendo.
            Luego se acercó mi hermano que me abrazó con fuerza mientras me hablaba:
            -El baúl tiene un doble fondo, en ese lugar oculto hay más cosas que te dejé, cuando vuelvas al lugar que perteneces míralo, te gustará.
            -Lo haré.
            Miré de nuevo a la pantalla donde vi a todos a mi alrededor concentrados en hacerme volver. Mi cuerpo fue desapareciendo de ese lugar y cerré los ojos dejándome llevar hacia el lugar que me correspondía. Tenía que volver.
            De repente me sentí caer en un profundo abismo oscuro mientras oía las voces de mis amigos pidiéndome volver. También sentí algo en mi frente.
            Quería abrir los ojos, necesitaba abrirlos pero me estaba constando bastante. Solo un intento más, un poco más. El esfuerzo que han hecho no puede quedar ahí, necesito sólo un empujón más, entonces entre todas las voces me llegó una más clara que ninguna.
            -No me dejes, vuelve, por favor, vuelve…
            Era apenas un susurro pero superaba a las demás voces y sabía que era él, no podía ser otro.
            Vamos, Artemisa, debes abrir los ojos, hay que hacer un último esfuerzo. Mis párpados comenzaron a temblar hasta que lentamente comenzaron a abrirse.
            La luz que estaba comenzando a recibir me molestaba hacía que giré la cabeza para así poder abrir los ojos con tranquilidad. Al abrirlos sonreí, ante mí pude ver la cara que más anhelaba ver.

Capítulo 29 (parte 1) (Por Stefan)

            La puerta principal se había abierto de repente, sobresaltándome. Al parecer me había quedado medio traspuesto pero sin dejar de abrazar a Artemisa que estaba cada vez peor.
            -¡Ronny!- llamé a mi hermano para ver quién era pero de repente la puerta de la habitación se abrió.
            Una hermosa mujer con un vaporoso vestido blanco miraba fijamente lo poco que estaba quedando de Artemisa y se acercó lentamente. Mantenía el rostro impasible. Casi como por instinto, abracé aún más a Artemisa.
            De repente la mujer mostró una leve sonrisa y acarició el rostro de mi protectora.
            -Mi pobre Artemisa. Tranquila que pronto volverás a ser la de antes.
            -¿Quién eres?- pregunté.
            -Soy Afrodita, jefa de Artemisa.
            -Así que tú eres la que le impuso el castigo.
            -Fue porque tanto ella como tu hermano cometieron un terrible error.
            -¿Y tenías que castigarla de esta forma? Mírala.
            -Esto no entraba en el castigo. Ahora, por favor, apártate para levantarle el castigo y traerla de vuelta.
            -No puedo creerte. Le has hecho sufrir.
            -Era ese castigo o mandarla al Limbo y te puedo asegurar que el Limbo es el peor castigo de todos, así que no me hagas enfadar, chaval.
            Nos miramos fijamente cuando la puerta de la habitación volvió a abrirse.
            -¿Por qué no nos esperaste?- oí preguntar a Isis que entró como una tromba en la habitación.
            -Tenía prisa- dijo Afrodita- hay que traer de vuelta a Artemisa, siempre y cuando este chico se aparte.
            -No puedo fiarme de ella- dije en mi defensa.
            -Deja que le levante el castigo- dijo una voz tan conocida que no pude evitar apartar la mirada de aquella Ninfa.
            Frente a mí pude ver a mi hermano perdido. Aquel hermano que había echado de menos y del que ni siquiera pude despedirme.
            -¿Airam?
            Mi hermano sonrió al verme. Me había quedado inmóvil, no podía moverme de la impresión.
            -Ha pasado tiempo desde la última vez…
            -Sí…
            Airam abrió los brazos con una amplia sonrisa.
            -¿Es que no piensas venir a abrazar a tu hermano mayor o qué?
            Solté a Artemisa con suavidad dejándola sobre la cama cómodamente y me acerqué hasta mi hermano que me abrazó con fuerza. Seguía sin poder creerlo, lo tenía ante mí y no podía reaccionar.
            -¿Eres tú de verdad?
            -Claro, algo muerto pero soy yo… te ha impresionado más que a Ronny y eso que no eras tan impresionable…
            -No puedo creerlo… pareces tan real que es casi imposible que estés muerto.
            -Lo estoy, soy un Ángel y esta es mi nueva existencia.
            De repente, sin saber muy bien por qué le pegué un puñetazo.
            -¡Stefan!- exclamó Ronny acercándose a mí para separarme de mi hermano.
            -Eres un imbécil… ni siquiera esperaste para poder despedirme…- todo aquel dolor que sentí volvió a mí con una fuerza renovada.
            -Sigues teniendo un buen gancho de derecha, Stefan- dijo Airam tocándose la mandíbula.
            -No me vengas con esas ahora, imbécil- dije mirándolo mientras Ronny me sujetaba- ¿es que no escuchaste lo que te dije?
            -Te estás comportando como un niño- me dijo Ronny.
            -¿Cómo un niño? ¿Eso crees? Estuve esperándole para hablar con él. No llegó. Me avisaron horas más tarde cuando ya no había tiempo.
            -Créeme que si hubiese podido elegir, hubiera preferido estar vivo, yo no elegí morir de esa forma- dijo Airam mirándolo- no quería dejarte plantado y bien sabes que yo cumplo mis promesas.
            Conseguí zafarme de Ronny y salí de la habitación casi corriendo sin decir nada a nadie, no estaba en condiciones para seguir soportando aquello. Me senté en una de las tumbonas del jardín.
            De repente sentí una mano en mi hombro pero no levanté la mirada.
            -Déjame solo, Airam.
            -No, no deberías estar solo además Artemisa te necesita.
            -No creo que me necesiten, aquella tipa me quería echar de todas formas así que mejor me quedo aquí.
            -Entonces puedo sentarme en la otra hamaca- dijo recostándose y mirando al cielo- ¿sabes? En realidad es un milagro que no me hubieses visto antes… Llevo desde que me convertí en Ángel vigilándoos pero no os dabais cuenta y cuando enviaron a Artemisa para cuidaros me sentí muy bien, ella es una persona que trabaja muy duro por sus protegidos, tanto que ahora mismo está ahí arriba a punto de desaparecer por haberos protegido.
            -Esas palabras no me ayudan mucho la verdad, me hace sentir culpable de lo que le está pasando.
            Airam se incorporó y lo miró.
            -No tienes por qué sentirte culpable, ella lo hizo por ti y por Ronny. En especial por mí porque yo mismo le pedí que os cuidara. No confiaba en nadie y al conocerla por primera vez que fue cuando te salvó la vida, supe que era la protectora ideal.
            Mostré una leve sonrisa.
            -Y seguro porque también te pareció guapa.
            Airam también sonrió.
            -Sí al principio me lo pareció pero ahora hay alguien que me lo parece mucho más- dijo mirando para la casa lo que me hizo fruncir el ceño.
            -¿Quién?
            -Isis…- dijo casi en un susurro- gracias a ella pude recordar lo que sucedió el día del accidente. Pero las relaciones entre ángeles están prohibidas así que me tengo que conformar con verla. No poder rozar sus labios de nuevo será una tortura pero mejor eso que acabar en el Limbo.
            -¿En el Limbo?
            -Sí, es un mundo entre el Cielo y el Infierno, aparte de la Tierra, en el que van los ángeles y los demonios para cumplir castigos impuestos por no cumplir con las reglas. Dicen que es horrible y que cuando acabas el castigo no eres el mismo, básicamente te vuelves como loco.
           -Vaya, eso tiene que ser una putada de las grandes.
            -Y tanto. Tú sabes muy bien que cuando quiero a alguien doy hasta el alma pero en esta ocasión tendré que aguantarme- apartó la mirada de la casa para mirarme a los ojos- ¿y tú? ¿Qué fue de tu novia?
            -Lo dejamos- respondí simplemente encogiéndome de hombros- demasiados celos y posesividad por parte de ella.
            -Ya veo ¿y solo eso o hay algo más?
            -¿A qué te refieres?
            -Estabas abrazando a Artemisa como si te fuera la vida en ello. Nos conocemos, Stefan, a mí no puedes engañarme.
            Sentí la cara arder, en realidad casi soy como un libro abierto para el que sabe leerlo así que no me quedó más remedio que admitir lo que realmente sentía por Artemisa que era más profundo de lo que pensaba.
            -Sí, me gusta y mucho, no sé cómo empezó pero poco a poco fue calando en mi corazón y en mi alma hasta quedarse ahí.
            Airam sonrió.
            -Es tu tipo de chica, hermano. Deberíamos volver dentro, Afrodita va a curar a Artemisa y supongo que querrás estar ahí a su lado.
            Asentí y ambos entramos en la casa para ir a mi habitación.

lunes, 4 de junio de 2012

Capítulo 28 (parte 2)


            Volaba casi a la velocidad de la luz, tenía que hablar con Afrodita lo más rápido posible o Artemisa desaparecería. Llegué al edificio principal con los gritos de Aldana a mis espaldas.
            La rabia corría por mis venas.
            -¡Isis, espera!- me gritaba Adara.
            -No hay tiempo que perder, el tiempo corre en nuestra contra.
            -Quizás no está.
            -Tiene que estar ¿a dónde va a ir?
            -No lo sé pero se puede enfadar.
            -Que se enfade todo lo que quiera, Artemisa es mi amiga y pienso hacer todo lo posible por salvarla.
            -¿Y crees que yo no?
            -¡Maldita sea! Si la pierdo a ella también puedo perder a Airam- exploté al fin, llevaba mucho rato carcomiéndome la situación y que lo que le estaba pasando a mi amiga también podría pasarle a él- no quiero perderlo a él tampoco…
            -¿A quién no quieres perder?- oí a mis espaldas por lo que me giré rápidamente.
            Allí estaba él con su ropa de deporte y una toalla en un hombro. El pelo lo tenía mojado. Me mordí el labio inferior y me acerqué.
            -Artemisa está desapareciendo, Airam… nos atacaron en el asadero que habían organizado tus hermanos pero ella no lo soportó y cayó, ahora está tan débil que está desapareciendo…
            Las manos de él tomaron mis brazos con fuerza mirándome con preocupación.
            -¿Mis hermanos están bien?
            -Sí…- la presión se aflojó y no fue por el alivio sino por la debilidad y tuve que ayudarlo a mantenerse en pie- no por favor, tú no… Adara, ayúdame, por favor.
            Entre las dos lo ayudamos a sentarse en uno de los bajos muros y le agarré la mano.
            -¿Quién fue el que intentó atacar a mis hermanos?
            -Eran dos…- dijo Adara- al parecer Artemisa había matado a su demonio esclavo.
            -Si no hacemos algo, Artemisa desaparecerá y es posible que a ti te pase lo mismo- dije mostrando mis temores.
            Sentí la mirada Airam sobre mí y me obligué a mirarlo. Sus ojos brillaban con algo que no supe descifrar. Su mano tomó la mía con suavidad mientras me sonreía levemente.
            -Hablaremos con Afrodita y lo solucionaremos, no creo que quiera perder a una de sus mejores Ninfas.
            Se levantó con cierta dificultad, agarrándose de la pared y puso rumbo a la sala donde siempre estaba Afrodita.
            Los tres entramos en la estancia y vimos a la jefa sentada en su diván tomando uvas como si de una diosa se tratara. Esta imagen hizo que sintiera más rabia en su interior porque no parecía muy preocupada por sus Ninfas.
            La mano de Airam se posó en mi hombro y entonces me di cuenta de que mi sentimiento le estaba afectando. Lo miré mordiéndome el labio y cuando vi que más o menos se recomponía, di un paso adelante y hablé bien alto:
            -Afrodita.
            La mujer levantó la mirada.
            -Hola, Isis, ¿qué te trae por aquí?
            -Tienes que levantarle el castigo a Artemisa y ya.
            -¿Y puede saberse por qué me das órdenes?
            Adara se puso a mi lado y la miró con cara suplicante.
            -Es urgente, el cuerpo de Artemisa está desapareciendo.
            Afrodita se incorporó con el rostro mudado de sorpresa.
            -¿Cómo has dicho?
            -Que tu maldito castigo la ha debilitado tanto que está desapareciendo- no pude evitar decir con odio- si no haces algo perderás a tu mejor Ninfa… debes levantarles el castigo tanto a ella como a Airam.
            -Pero eso no era parte del castigo.
            -Tú sabrás lo que has hecho. Solo puedo decirte que la hemos dejado en brazos de uno de sus protegidos inconsciente y con su cuerpo desapareciendo muy lentamente.
            -No me hables así, Isis, recuerda lo que pasó la última vez.
            -Aún no lo he olvidado, créeme- dije llevándome una mano a la mejilla que ella misma me había golpeado.
            -No hay tiempo que perder entonces… debo buscar la forma de salvar a mi Ninfa antes que desaparezca del todo.
            -Levántales el castigo, por favor- pidió Adara- desde que se lo has impuesto, no es ella, no sale a ningún sitio, no puede hacer una vida normal. No sonríe. Apenas prueba bocado…
            -El castigo no le impide comer- dijo Afrodita casi con indiferencia.
            Adara apartó la mirada, entristecida. ¿Por qué se comportaba Afrodita tan duro con nosotras? ¿Qué le estaba pasando para que se pusiera de esa forma?
            Se acercó lentamente a Airam con un paso muy seductor, era como si flotara. Con gracilidad. Posó su mano sobre la frente de Airam que no se movió lo más mínimo y un pequeño resplandor salió de la mano de ella.
            Tras unos segundos se apartó y lo miró.
            -Te he levantado el castigo, Osiris. Vuelves a ser el de antes.
            Airam se giró hacia mí sonriendo levemente y no pude evitar corresponderle. Pero entonces pasó Afrodita entre los dos metiéndonos prisa para irnos a la Tierra y así ayudar a Artemisa.
            Salió tan rápido que no nos dio tiempo a seguirla y cuando salimos fuera, ya ella no estaba. Extrañados nos miramos todos y sin decir nada más, pusimos rumbo a la Tierra. Airam también iba con nosotros.

Capítulo 28 (parte 1)


            Aparté mis labios lentamente de los de Artemisa antes de que la puerta se abriera apareciendo Isis y Adara con mi hermano. Ambas se acercaron corriendo a la cama. Al ver el estado de su amiga, se miraron fijamente sin hablar.
            -Hay que ayudarla- dijo Ronny que estaba casi tan preocupado como yo.
            -Lo haremos, cuidad de ella- dijo Isis con determinación acercándose a la puerta.
            -Isis…- dijo Adara a modo de advertencia.
            -No, Adara, no me voy a quedar de brazos cruzados, ella nos ha ayudado en los malos momentos y no quiero verla desaparecer. Los Ángeles también podemos cometer errores. Voy a hablar con Afrodita y me da igual si vuelve a abofetearme pero no quiero que Artemisa desaparezca. Esto podría pasarle a Airam si no hacemos nada así que si quieres me sigues y si no pues quédate viendo cómo sufre mientras yo busco la solución.
            Sin decir nada más, Isis salió dando un portazo. Adara parpadeó sorprendida antes de mirarnos, en especial a Artemisa.
            -Será mejor que la acompañe- dijo antes de salir tras ella.
            Volví a mirar el rostro pálido y cada vez era más traslúcido.
            -Se pondrá bien ¿verdad?- me preguntó Ronny.
            -Es lo que más deseo…- levanté la mirada hacia él- ¿te has dado cuenta de lo hermosa que es?
            Ronny se sentó al lado del cuerpo de Artemisa que yo no soltaba para intentar darle calor.
            -¿Es que acaso te gusta?
            -No lo sé, a su lado siento cosas que nunca antes había sentido y enterarme de lo que era me ha dejado completamente sorprendido pero a la vez más fascinado por ella.
            -Tenemos que confiar en que ellas conseguirán algo- dijo Ronny.
            -Espero que se den prisa- dije yo atrayéndola más hacia mí, estaba helada y sentía cada vez más miedo- no quiero perderla, me he acostumbrado a verla todos los días y no soportaría verla desaparecer. No podría soportar algo así, desde que ella ha llegado a nuestras vidas muchas cosas han cambiado. Te ha curado…- sonreí con tristeza.
            Ronny me miró y agarró la mano de Artemisa.
            -Lo lograrán, ya lo verás.
            -Eso espero.

            No podía de abrazar a mis padres, estaba tan contenta de tenerlos a mi lado que no quería separarme de ellos. Era feliz.
            -Hija, deberías volver- decía mi madre acariciándome la mejilla.
            -No quiero. Si lo hago no volveré a veros…
            -Eso no es cierto, Bárbara. Siempre estaremos en tu cabeza y tu corazón.
            -No es lo mismo, mamá, aquí puedo tocaros y sentiros a mi lado.
            -Y cuando no nos ves también lo estamos- dijo mi padre- lo hacemos por ti, queremos que sigas salvando a gente inocente de esos Caídos. De los que te hicieron caer en desgracia.
            -No. Los que me hicieron caer en desgracia son los humanos, los que dices que tengo que proteger. Ellos me acusaron de ser una bruja cuando era inocente- las lágrimas escapaban de mis ojos sin control, aún no había superado aquel terrible episodio de mi existencia.
            -No todos son malos, hermana- dijo mi hermano que estaba a mi lado y me abrazaba con fuerza- yo me casé con una hermosa mujer de nobles sentimientos. Le hablé de ti y lo lamentó mucho, ella creía en tu inocencia.
            -¿Le hablaste de mí a tu esposa?
            -Claro que sí y también a mis hijos al que les entregué un baúl con cosas tuyas por si aparecía alguien parecida a ti o tú misma reencarnada.
            El labio inferior me temblaba.
            -Recibí el baúl, trabajaba en el restaurante de tu descendiente y él mismo me lo entregó… fue un detalle tan bonito…- me abracé con más fuerza a mi hermano.
            -¿Y no quieres seguir teniendo esos recuerdos en tus manos?
            -Pero os tengo aquí conmigo, ¿por qué insistís en que vuelva?
            -Porque hay gente que te espera- dijo mi padre y con un movimiento de la mano hizo aparece una especie de pantalla entre nubes donde pude ver a Stefan sosteniendo mi cuerpo entre sus brazos. Luego la imagen cambió y aparecieron Isis y Adara volando hacia los Cielos con una gran determinación- ellos quieren que vuelvas, hija. Te necesitan en sus vidas, nosotros ya estamos muertos y no podemos volver, tú tienes esa oportunidad. Vive por nosotros, por todas esas personas que una vez te quisieron y te defendieron a pesar de las consecuencias- en la imagen volvió a aparecer Stefan que me abrazaba cada vez más fuerte.
            Pude fijarme en un detalle en el que no reparé al principio. Mi cuerpo se estaba volviendo transparente.
            -¿Qué le pasa a mi cuerpo?- pregunté señalando hacia la imagen.
            -Tu cuerpo se desvanece poco a poco porque estás aquí, te estás volviendo más corpórea en este- dijo su madre- y si eso sucede ya no podrás volver.
            La cabeza de Stefan caía sobre la mía y me acariciaba con una mano la mejilla. Sin darme cuanta posé mi mano en el mismo sitio donde Stefan me acariciaba en la imagen pero no sentía nada. A pesar de ser la misma que estaba ahí no sentía la cálida mano de él.
            Quería quedarme con mis padres y mi hermano pero también quería volver. No sé muy bien por qué pero quería sentir aquella caricia en mi piel.
            -Te echa de menos, Bárbara- dijo mi hermano- siente algo por ti y no quiere perderte. ¿Vas a dejarlo solo? Nosotros ya vivimos nuestras vidas y no podemos recuperarla pero tú posees la inmortalidad de los Ángeles. Aprovéchala.
            -Pero…
            -Nada de peros, vuelve, es lo mejor.
            Cerré los ojos con fuerza, intentando concentrarme en encontrar mi otro cuerpo para volver a él pero no visualizaba nada. Era como si me topara con algún tipo de niebla que no me dejaba ver nada.
            ¿Por qué me pasa esto? Quiero volver a mi cuerpo, si pude venir aquí también debería poder volver ¿no? ¿Qué estaba pasando? Abrí los ojos mirando a mi familia.
            -No puedo volver y no sé por qué.
            -Vuelve a intentarlo- dijo mi madre mirándome preocupada.
            Le hice caso pero obtuve lo mismo que antes, toparme con una niebla que me impedía avanzar. De repente me sentí asustada. ¿Y si no podía volver nunca más y mi cuerpo desaparecía entre los brazos de Stefan? Todos sufrirían por mi culpa.
            Quedé de rodillas en el suelo sin dejar de mirar a la imagen.
            -No puedo…, no puedo volver…- sentí cómo se humedecían mis mejillas a causa de las lágrimas que escapaban de mis ojos- quiero volver. Quiero estar ahí, con mis amigas y con ellos dos que se han convertido en parte de mi existencia, también quiero estar cerca de Airam que me ha tratado como a una hermana. ¿Por qué no puedo? ¿Por qué?
            Unos brazos me rodearon con fuerza intentando consolarme.
            -Quizás no puedas hacerlo tú desde aquí, quizás tenga que hacerlo otra persona pero a cada segundo que pasa te haces más corpórea en este lugar…
            Me miré las manos y mi hermano tenía razón, cada vez era más corpórea en la Antesala. Ojalá pudiera hacer algo para volver pero parecía que mis poderes no me habían acompañado a ese lugar. Tengo mucho miedo de que me vean desaparecer y no volver a verlos más.
            -Yo quiero volver, quiero hacerlo.
            -Deja a ver qué hacen tus amigas… quizás ellas consigan la ayuda que necesitas.
            Volví a mirar la imagen y esta vez pude ver a mis amigas que volaban hacia los Cielos, seguramente en busca de Afrodita y mi corazón se llenó de esperanza.