jueves, 25 de marzo de 2010

Capítulo 4 (parte 1)

Cuando le conté todo a mis amigas, permanecieron un rato calladas, al parecer estaban meditando todo lo que les acababa de contar. Lo notaba en sus miradas.
-Impresionante, de verdad- dijo Isis.
-Pobre chico- dijo Adara- teniendo a sus hermanos tan cerca y sin poder acercarse a decirles nada.
-Lo sé pero si se deja ver, los otros recibirían una fuerte impresión. Los trastocaría- dije yo.
-Sí pero tiene que ser muy duro para él verlos y no poder decirles absolutamente nada- dijo Adara.
-Ya- dije.
De repente, apareció una Ninfa Soldado de cabellos castaño claro y ojos azules como el mismísimo mar. La joven se nos acercó y me miró.
-Artemisa, Afrodita quiere verte ahora mismo.
Sorprendida, miré a la chica de voz melodiosa.
-¿Qué? Pero si acabo de llegar del edificio principal hace tan sólo un rato...
-Eso me dijo Afrodita, eso mismo te vengo a decir yo.
Miré a mis amigas que se encogieron de hombros por lo que me levanté y seguí a la Ninfa Soldado. Volví al edificio principal pero esta vez Afrodita me recibió en una habitación algo alejada de la sala principal. Allí se encontraba ella tendida en un diván.
Alguien estaba arrodillado frente a ella y enseguida reconocí a Airam que al verme entrar me miró y sonrió levemente. ¿qué hacía él aquí?
Afrodita se levantó y me indicó que me acercara. Cuando estuve frente a ella me arrodillé en señal de saludo y permanecí así hasta que ella me indicó que me levantara. También Airam se levantó y volvió a mirarme. ¿Qué estaba pasando?
-Me dijeron que querías verme...- le dije a Afrodita mientras miraba a Airam intentando averiguar cuál podría ser la razón por la que quería verme aquella mujer.
-Cierto- dijo ella mientras se giraba y se dirigía a una mesita auxiliar donde alguien depositó un cesto con distintos tipos de fruta. Cogió una uva y se la comió.
-¿Puedo preguntar para qué se me ha avisado?
-Claro, estás en todo tu derecho.
-Pues entonces me gustaría saberlo.
-Osiris- dijo Afrodita mirando al chico- tú mismo puedes decírselo, después de todo, tú me pediste el favor.
Sin comprender nada miré a Airam que me sonrió de nuevo.
-Verás, Artemisa, quería pedirte un favor muy grande.
-¿Qué favor?- pregunté con cierto recelo.
-Me gustaría que fueras la guardiana de mis hermanos...
Parpadeé rápidamente. ¿Me estaba pidiendo que fuera la guardiana de dos chavales a los que hacía poco acababa de conocer? No estaba entendiendo nada de nada.
-¿Guardiana?- pregunté mirando a Afrodita- hace muchos años que no ejerzo de guardiana de alguien...
-No te preocupes por nada, Artemisa, eres una buena Ninfa y sabrás muy bien qué hacer.
-Pero yo sola no sé si podré cuidar de dos chicos... además, tampoco puedo ir y decirles que soy su guardiana.
-Ellos no tienen por qué enterarse- dijo Airam- hace varios días que los observo y me he dado cuenta de que la casa de al lado está en venta, podríamos comprarla y así estás cerca de ellos sin tener que saber lo que eres.
-Pero yo sola no podré cuidarlos, necesitaré ayuda.
-Por eso no te preocupes- intervino Afrodita- Isis y Adara se irán contigo, no han podido aguantar mucho tiempo en Egipto y en Grecia por lo que será mejor que se vayan contigo y te ayuden con los hermanos de Osiris.
Estaba completamente anonadada. No lograba entender nada.
-¿Por qué? No lo entiendo... ¿por qué yo?
-Porque confío en ti- me dijo Airam- salvaste a mi hermano y me gustaría que fueras tú quien lo cuidara... sé que esto de Badariel no quedará así, lo volverán a atacar...
-Hace tan solo unas horas que nos conocemos y ay quieres que sea la guardiana de tus hermanos.
-Tu aura desprende confianza- me dijo él.
-No creo que sea la adecuada, la última persona de la que fui guardiana no tuvo mucha suerte... por eso me he dedicado a ir por las calles vigilando y acabando con los Ángeles Caídos.
-Por favor, Artemisa, hazlo por mí.
-Para poder ser la guardiana de alguien debe de haber una fuerte conexión empática, un vínculo difícil de romper. Yo no soy muy sociable que se diga...
-Artemisa siempre ha tenido problemas de confianza en sí misma- dijo de repente Afrodita a Airam- cree que casi todo lo hace mal y que ese vínculo que debe formar con tus hermanos sería peligroso. Es una de mis mejores Ninfas pero ese problema de confianza me llega a preocupar.
Miré a Afodita frunciendo el ceño. Odiaba que hiciera eso y ella lo sabía.
-Sabes que he fallado muchas veces...- le dije- ya viste lo que pasó con la última persona de la que me encargué...
-¿Se puede saber qué pasó?- intervino Airam.
Afrodita lo miró y habló solemnemente.
-Se suicidó. Ella no pudo hacer nada por salvarla...
Airam pareció sorprendido ante tal revelación.
-¿Por qué?- sólo pudo preguntar.
-Quizás no llevó bien que hubiesen tantos ataques a su persona... o quizás fueron otras variantes... exactamente no lo sabemos, no está en el mundo de las Ninfas y los Ángeles para que nos lo explique- respondió Afrodita.
Bajé la mirada. A mi mente volvió la imagen de aquella chica con las muñecas llenas de sangre y un gran charco de esta a su alrededor. Intenté detener las hemorragias pero ya era demasiado tarde. Desde esa vez decidí no ser guardiana de nadie más pero Airam me estaba poniendo en un compromiso.
Algo dentro me decía que lo ayudara pero no podía poner en riesgo la vida de esos dos chicos.
Vi que Airam me miraba.
-Artemisa, sé que quizás tengas miedo pero algo me dice que tú eres la adecuada para cuidar de mis hermanos... a lo mejor no estoy siendo justo con lo que sientes pero ya viste lo que pasó con Stefan y su encuentro con Badariel. Los ataques no cesarán... Badariel era uno de los Ángeles Caídos más influyentes de Lucifer y él no parará hasta que haya acabado con los que causaron su desaparición. Ronny no puede defenderse solo en estos momentos y stefan no es suficiente protección para él.
Tenía razón, aunque me lo negara a mí misma sabía que tenía razón en lo que estaba diciendo. Ronny estaba en silla de ruedas y probablemente los secuaces de Lucifer irían a por el más débil y en estos momentos, ese chico era el más débil de los dos hermanos que aún estaban con vida. Quizás debería aceptar pero ¿y si sucedía lo mismo que con aquella chica?
-Airam...- comencé a decir.
-No te voy a obligar, si no quieres lo entenderé pero ahora mismo eres la persona en la que más confío. Es muy difícil para mí pedirte esto ya que te lo pediría como un favor personal y también sé que que hace apenas unas horas que nos conocemos pero los otros que rondan por aquí no me inspiran mucha confianza ahora mismo...
-Airam... no sigas...- le interrumpí- seré la guardiana de tus hermanos... intentaré ser mejor guardiana de lo que he sido anteriormente.
El chico me sonrió y sin previo aviso me abrazó. Sorprendida, lo miré y él se apartó.
-Muchas gracias, Artemisa, te debo una- me dijo sonriendo y yo le correspondí con otra aunque por dentro sabía que aquello no iba a salir muy bien.

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