martes, 18 de mayo de 2010

Capítulo 5 (parte 1) (Por Ronny)

Se había mudado.
Aquella chica que ayudó a mi hermano hace unos días iba a ser nuestra vecina. Incluso se había venido con dos amigas.
Me hubiese gustado ir a verlas, me hizo sentir tan bien cuando ella estuvo aquí pero no puedo salir de esta planta sin ayuda. Mis pies aún se niegan a responder. ¿Por qué? ¡Maldita sea!
Desde el accidente he estado sentado en esta silla de ruedas.
Ni siquiera podía ver a la chica de mis sueños.
Ailin.
Tengo ganas de verla pero no puedo ir en este estado, sé cómo me miran todos y paso de que ella también me mire así.
Si Airam estuviese aquí...
A veces creo verlo en sueños, lo veo entrar a través de la ventana. A sus espaldas veo unas enormes y blanquísimas alas y se acerca a mí sonriendo mientras me toca las piernas haciéndome notar algo en ellas. Era como un poder especial que hace que pueda sentir un poco mis piernas dormidas durante este tiempo desde el accidente.
Pero cuando despierto ya él no está y aún así a veces siento que puedo moverlas, lo intento y finalmente acabo tirado en el suelo requiriendo la ayuda de mi hermano Stefan.
Tengo que volver a caminar, no puedo permanecer más tiempo en esta silla, tengo que intentarlo una vez más.
Coloqué mis pies en el suelo y lentamente me levanté, como casi siempre que lo intentaba pero antes no me mantenía demasiado tiempo y en cambio ahora sí. Un gran avance que me hizo sonreír ya que estaba completamente erguido. De repente, las fuerzas comenzaron a fallarme y caí al suelo.
-¡Mierda! ¿Por qué siempre termino en el suelo?
Intenté levantarme pero mis piernas volvían a negarse a responder. Apoyé la cabeza en uno de mis brazos y me quedé allí a esperar hasta que viniera mi hermano.
Mientras esperaba, oí que la puerta se abría así que miré hacia la puerta de mi habitación que estaba entreabierta.
-¿Stefan? ¿Eres tú? Me he caído de nuevo- dije en alto para que me oyera desde el piso inferior.
Sentí que subían corriendo las escaleras pero no eran los pasos de mi hermano, estos sonaban con más suavidad, por lo que miré de nuevo hacia la puerta y cuando vi quién era, me quedé completamente mudo.
Ronny! ¿Estás bien?
Se me acercó para ayudarme a levantar.
-¿Qué haces aquí? ¿Cómo entraste?
-La puerta estaba abierta y cuando llamaste a tu hermano, subí. Quería verte.
No podía creerlo. Era ella.
Me ayudó a sentarme en la silla mientras me miraba fijamente y al mirarla a ella, supe que su mirada era como la de los demás. No me quedaba otro remedio que decirle que se fuera y debía hacerlo de la forma más dura que pueda porque si no volverá y veré su mirada de compasión. No podría soportarlo.
-Bueno, ya me has visto, ahora puedes irte.
Se arrodilló ante mí.
-Ronny, ¿por qué me tratas así? ¿Qué te he hecho para que me trates de esa forma?
Aparté la mirada de ella y cerré los ojos, conteniendo un suspiro.
-Justamente lo hago por la forma en que me miras.
-¿Qué? ¿A qué te refieres?
-¡A esa mirada, Ailin!- exclamé mirándola- ¡Me estás mirando con pena!
-¡Yo no te miro con pena! Ronny, no soporto que me digas esas cosas. No puedo estar lejos de ti.
-Porque te doy pena, no hace falta que lo ocultes.
Miré a Ailin con dureza y al ver sus ojos empañados de lágrimas contenidas, sentí como si alguien me golpeara en el estómago, sabiendo que era mi culpa la que me hacía sentir así pero no puedo ceder ahora.
Ella bajó la cabeza y se levantó. Una lágrima corrió pos su sonrosada mejilla y que deseé limpiar pero no lo hice, sobre todo cuando oí lo que me dijo:
-Me preocupé por ti cunado estuviste en el hospital, apenas dormí durante aquellos horribles días y cuando te enteraste de que estabas inválido, me echaste de la habitación. Ahora me tratas como a una desconocida diciendo que te miro con pena cuando sabes que no es así. Si realmente me conocieras, sabrías que lo que dices no es cierto para nada. Llegué a pensar que me querías pero ya veo que no...
No pude responderle, ella tenía razón. Me estaba comportando como un idiota. Aún así, ella no se merece estar con alguien como yo. Tras unos instantes en los que miré por la ventana hacia la casa de aquella chica que se acababa de mudar, la oí salir sollozando. Cerré los ojos con rabia pera luego tirar todo lo que hallaba a mi alcance.
-¡Maldición!
Sorprendentemente, mis mejillas estaban húmedas por las lágrimas de mi propia compasión.
No sé cuanto tiempo estuve lamentándome de mi idiotez, lo que sé es que cuando me di cuenta, ya era de noche.
Por segunda vez ese día, sentí la puerta principal abrirse.
-Ya he vuelto.
Esa vez sí era mi hermano que al instante apareció en mi habitación. Lo miré y pude apreciar su sorpresa al ver la mitad de las cosas tiradas por el suelo.
-No digas nada- le dije- ¿por qué dejaste la puerta abierta? Ailin estuvo aquí.
-Yo no dejé la puerta abierta... incluso me llevé las llaves- me dijo mostrándome un llavero con varias llaves que ni siquiera sabían para qué eran.
-Pues Ailin me dijo que estaba abierta cuando llegó.
-Te juro que yo cerré la puerta principal. De todas formas es bueno que ella venga a verte.
-No, no quiero que venga.
Él me miró, sorprendido ante mis palabras y se agachó frente a mí.
-Ronny, ella está preocupada por ti, no puedes hacer algo semejante.
-Ya lo hice...
-¿Qué hiciste?
-La eché de aquí... le dije que odiaba la forma en que me miraba. Me mira como todo el mundo, Stefan, y no lo soporto.
Mi hermano negó con la cabeza y puso una mano en mi rodilla. De repente, se tensó mirando su mano y luego la apartó rápidamente.
Sin comprender nada, lo miré inquisitivo.
-¿Pasa algo?
Se frotó el dorso de la mano.
-Pensarás que estoy loco pero cuando toqué tu rodilla, sentí encima de mi mano una presión, como si una mano se hubiese puesto encima de la mía- negó con la cabeza y se levantó- no, eso es imposible, seguro que es por el cansancio de haber ayudado a Artemisa.
Un cambio de tema que me haría sentir un poco mejor porque en ese momento estaba hecho polvo por lo de Ailin.
-Es toda una coincidencia que se haya mudado aquí ¿no?
-La verdad es que sí y sus dos amigas son muy agradables.
-El único problema que podría surgir de esto es Giovanna.
Stefan estaba de espaldas y se giró para mirarme inquisitivo.
-¿A qué viene eso?
-Tú sabes cómo es Giovanna, Stefan.
Giovanna es la novia de mi hermano. Una tipa súper celosa que apenas deja respirar a Stefan. Aún no entiendo como es que él la aguanta porque yo no puedo ni verla.
Es demasiado superficial.
-¿No crees que estás exagerando un poco, Ronny?
-¿Exagerando? A ver, Stefan, si te ve hablando con la dependienta de la gasolinera y se te echa encima como una fiera.
-No es para tanto...
-De acuerdo, yo no digo nada más pero estoy seguro de que algún día te darás cuenta de cómo es y sabrás que tanto yo como Airam teníamos razón, porque él también te lo decía...
No me dijo nada, simplemente se marchó y conociéndolo como lo conozco, sé que me da la razón en esto. Ojalá que no se arrepienta y no sea demasiado tarde para dejarla.

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