martes, 18 de mayo de 2010

Capítulo 5 (parte 2)

Tengo que hablar con Airam ya.
Subí hasta la buhardilla donde había una ventana. La verdad que necesita una buena limpieza, el polvo me ha hecho lagrimear.
Realmente la ventana estaba muy dura y me costó bastante abrirla pero cuando lo conseguí, miré a la noche estrellada. La noche era realmente hermosa, el oscuro cielo estaba cubierto de miles y miles de estrellas que formaban las constelaciones.
No, no es el momento para ponerse a mirar la estrellas. Tenía que hablar con Airam.
-Airam... sé que estás por aquí cerca así que ven al tejado ¡ya!- dije por lo bajo.
Casi al instante, apareció ante mí con sus enormes alas desplegadas, descendió y nos quedamos frente a frente.
-Artemisa... ¿pasa algo?
-¿Que si pasa me preguntas? A ver cómo te lo explico de manera que lo entiendas... ¡has estado curando a tu hermano las piernas! ¿Tienes permiso para hacerlo?
Al momento supe que no, su cara lo delataba completamente.
-Por mi culpa, él está así...
-Airam, no sabemos qué fue lo que pasó. No puedes decir que tienes la culpa cuando no recuerdas nada del accidente.
-Lo que sé es que mi hermano está inválido y me siento culpable por eso.
-Deja de lamentarte, se curará pero hay que dejarle su tiempo...
Sus manos se posaron en mis hombros y los apretó un poco. No pude evitar mirarlo haciéndome sentir su tristeza y culpabilidad.
-Haz algo para que se cure pronto... hago todo lo posible porque se sienta bien a pesar de lo que le sucede pero todo sale mal.
No pude evitar enarcar una ceja ante lo que me estaba contando.
-¿Qué es lo que has hecho?
-Cuando Stefan fue a ayudarte, Ronny se quedó sólo y lo único que se me ocurrió fue dejar la puerta principal abierta ya que la chica que le gusta, venía a verlo. Lo único que conseguí fue que ella saliese llorando de la casa y conociendo a mi hermano como lo conozco, te puedo decir que seguro fue muy duro con ella. Cree que todos le miran con pena.
-Airam, no podemos meternos en nada de eso, es normal que la gente lo mire con pena, está inválido y no puede valerse por sí mismo. No puede pretender que la gente lo mire de forma normal. Puede que haya muchos que lo hagan pero a la vez lo mirarán con pena.
-Quizás tengas razón pero no puedo soportarlo. Verlo así me hace sentir tan mal.
-Deja que yo me encargue de él a partir de ahora, Airam, no puedes dejarte ver, ¿quieres asustar a tu hermano y que piense que se está volviendo loco?
Un ruido nos sobresaltó lo que hizo que me pusiese en alerta. El viento que soplaba a nuestro alrededor, nos trajo el sonido de una maquiavélica risa que me puso los pelos de punta.
Miré a mi alrededor a ver si veía algo que me pudiera delatar quién era el dueño de aquella risa.
Sin pensármelo, me asomé a la orilla del tejado y vi a un tipo con unas pintas raras, con el cabello largo oscuro y los ojos, igual de oscuros, me miraban mientras se reía.
Cuando lo vi, enseguida lo reconocí.
-Asael...
Otra vez resonó su risa en la noche y entonces me habló con su voz nasal y ruidosa.
-Pero si es mi querida Artemisa...
Sentí un horrible escalofrío cuando me habló.
-Volvemos a vernos...
-Ya me enteré de lo de Badariel... yo lo dije, no iba a durar mucho, quizás ahora te decidas por mí, a mi pequeña dama no le importa compartirme ¿verdad, querida?- preguntó mirando a algún lugar entre los matorrales de donde salió una joven envuelta en unos harapos que apenas la cubrían.
-Si mi señor lo desea, así será- dijo ella.
No podía permitir ver a aquella joven de esa forma por lo que me hice un poco para atrás y me transformé.
-¿Qué pasa?- me preguntó Airam que había permanecido atrás.
-Se trata de Asael...- le dije mientras sacaba mis alas y las desplegaba- preparémonos para luchar.
Él asintió y descendimos al lugar donde estaba el Ángel Caído con la joven. Airam y yo sacamos nuestras espadas y corrimos a la lucha pero ante mí se interpuso la joven que llevaba una pequeña espada negra en sus manos.
-No voy a dejar que hagas daño a mi señor.
Miré a la joven. su mirada estaba apagada, sin brillo alguno, parecía poseída. Quizás si hablo con ella, logre hacerla despertar.
-Espera, no quiero luchar contra ti. Eres una joven inocente. ¿Cómo te llamas?
Se detuvo y me miró fijamente. ¿Será posible que no recuerde nada de su pasado?
-¿Qué? Esto, no... no lo recuerdo...
Miré hacia Airam y Asael que luchaban chocando sus espadas. La lucha estaba muy igualada. La joven se tensó mientras sus ojos volvían a brillar aunque ese brillo desapareció casi al instante y sonriendo con malicia levantó su espada contra mí.
Me cogió con la guardia baja y un golpe casi certero me hirió el brazo. Sentí la sangre correr por este pero no iba a levantar mi espada contra un inocente, así que lo mejor que pude hacer fue elevarme lo justo para esquivar los nuevos ataques.
Cerré los ojos por un momento, sintiendo el dolor pero al oír un grito los abrí rápidamente. Airam había clavado su espada en el pecho de Asael que lentamente se fue esfumando mientras la joven gritaba llevándose las manos a la cabeza. Descendí y me acerqué a ella ya que según desapareció Asael, ella se desmayó.
Me arrodillé a su lado y la coloqué en mi regazo a pesar de que lo veía todo borroso.
Miré a Airam que parecía hablarme pero no oía nada, no sentía nada más que mi cuerpo cayendo hacia el abismo...

4 comentarios:

  1. Muy wapo el capitulo nuevo, cada vez me gusta mas la historia jejeje. Espero el proximo capítulo =D pero tu no te estreses jajajaja.
    Besos
    Allegra

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  2. Me alegro k t guste!!! si ya tengo la mitad del siguiente cap asi k probablemte dentro de poco lo pase al blog jejejeje tranquila no me estreso :D

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  3. Me encanta!!! Espero masss!!!! Besitosss

    Adara

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