martes, 8 de junio de 2010

Capítulo 6 (parte 1)

"El patíbulo se hallaba allí, lleno de troncos... las cuerdas se cernían sobre su cuerpo, el calor del fuego era cada vez mayor, se asfixiaba, no podía gritar, quería hacerlo, debía gritar..."
-¡Soy inocente!
El sol me dio de lleno en la cara mientras recuperaba el aliento. Aún sentía en mi piel el calor de las llamas de aquel día. Otras vez había vuelto a tener esa pesadilla que apenas me dejaba dormir. Me llevé las manos a la cabeza pero un fuerte dolor en uno de ellos me hizo bajarlos inmediatamente. Miré el brazo que me produjo dolor y vi una venda con una mancha de sangre.
-Vaya, ya has despertado- dijeron desde la puerta.
Miré hacia allí y vi a Isis.
-¿Qué pasó? ¿Cómo llegué aquí?
-Perdiste mucha sangre y te desmayaste. Airam te trajo aquí.
-¿Por qué no me curasteis con el poder de curación? La venda está manchada de sangre, es más, no debería tener venda.
-Lo intentamos- dijo ella acercándose y sentándose a mi lado- pero esa herida no podemos curarla con nuestro poder, no sé por qué pero no podemos. Cuanto más lo intentábamos, más aumentababa la hemorragia...
Cerré los ojos presionando con mis dedos y rememoré todo lo sucedido la noche anterior y me acordé de la chica.
-La chica está bien ¿verdad?- pregunté con los ojos cerrados.
-Se despertó hace un rato y preguntó por ti.
Abrí los ojos y la miré.
-¿Cómo?
-No lo sé, cuando despertó dijo que quería ver a la que preguntó por su nombre, esa debes de ser tú ¿o me equivoco?
-Iré a verla entonces- dije mientras sacaba los pies de la cama. Aún llevaba la ropa de Ninfa.
-Aún estás débil... ¿podrás sola?
-Creo que sí...- dije levantándome lentamente.
Me agarré el brazo y salí de la habitación.
-Está al fondo del pasillo- me dijo Isis.
Asentí y andando junto a la pared, me dirigí a la habitación donde estaba la chica a la que salvé. Al llegar, vi la puerta cerrada por lo que toqué suavemente para que ella me oyera desde dentro. El brazo me dolía a reventar. Espero que se me cure pronto, no quiero parecer una inútil.
-Adelante- se oyó desde dentro, la vez no parecía ser la misma que la que oí la pasada noche, ahora parecía mucho más suave.
Abría la puerta levemente y miré dentro.
La estancia estaba en penumbra pero pude ver claramente a la joven que la pasada noche habíamos salvado. Ella estaba sentaba aunque ligeramente encogida, como si tuviese miedo. Era una joven preciosa con el cabello larguísimo de color castaño claro, enmarcando un rostro delicado con unos grandes ojos verdes.
Nos miramos por un instante y me acerqué hasta sentarme frente a ella, no pudiendo evitar hacer un gesto de dolor. El brazo me dolía bastante.
La joven me miró el brazo y luego desvió su atención hacia mi cara.
-Lo siento...- dijo mientras señalaba mi herida.
Yo sólo pude sonreír levemente y decirle:
-No te preocupes, se me pasará.
-Yo no quería... no sé qué me pasaba... sólo oía voces en mi mente que me decían que te atacara.
-Seguramente estabas poseída y por eso cuando te pregunté el nombre, esas voces no reaccionaron sobre ti. Vi cómo tu mirada recuperaba su brillo normal cuando te lo pregunté. Tu lucha contra las voces que inundaban tu cabeza.
-Sí, en ese momento se libró una lucha dentro de mí y cuando... ese hombre- dijo mientras se abrazaba a sí misma con asco en la mirada- desapareció, las voces hicieron un último intento para destruirme... parece ser que no lo consiguieron...- la joven mostró una leve sonrisa.
-Estás aquí...
-Sí y creo que debería responder a la pregunta que me hiciste... me llamo Elle, Elle Spellman.
-¿Y desde cuando llevabas con ese... tipo?- realmente no se merecía ni ese apelativo a alguien tan despreciable como él pero no se me ocurrió una forma adecuada para dirigirme a él.
-Poco tiempo comparado con otras que tenía... algo así como un año más o menos, o eso creo..., en el sitio donde nos tenía encerradas el tiempo no pasaba... era horrible- dijo abrazándose más fuerte.
-¿Sabrías ubicar ese lugar? Digo, porque a lo mejor podemos salvar a las otras chicas, porque hay más ¿no?
-Sí, hay como unas veinte, no sabría ubicarlo exactamente, lo único que recuerdo es una montaña muy alta pero no tenía pico, era como un volcán...
-¿Un volcán?
-Creo que sí, no lo recuerdo muy bien.
-Dame la mano... dije tendiéndole la mía.
-¿La mano? ¿Para qué?- preguntó mirándome confusa.
-Bueno, quizás pueda averiguar dónde está el lugar si conecto contigo y con tus recuerdos. Aunque no lo creas, los recuerdos no se pierden, van a parar a una parte de la memoria muy recóndita y difícil de acceder... para mí eso no es un problema si conecto contigo, yo puedo acceder a todos los recuerdos.
-Entiendo.
Elle me tendió la mano y yo se la cogí. Cerré los ojos y me concentré para llegar al fondo de su memoria, un lugar muchas veces vetado para las personas que quieren acceder a sus recuerdos más recónditos y no pueden.
Entonces lo vi. Allí estaba la montaña sin pico, un volcán. Justo a los pies de este había una enorme casa de dos pisos de piedra oscura. Luego pasó a ver un sótano enorme donde habían varias habitaciones que parecían celdas donde había varias chicas que parecían sufrir bastante.
Podía sentir en mis carnes el terror de aquellas jóvenes y tuve que romper el contacto con Elle.
-Sé dónde están...- logré decir cuando abrí los ojos y miré a la joven- no puedo creer que os haya hecho sufrir de esa manera.
-¿Vas a sacarlas de allí?
-Sí pero primero deberíamos contactar con tu familia, seguro que aún estarán buscándote y se alegrarán al saber que estás viva- dije sonriendo- ¿recuerdas el número de teléfono de tu casa?
La joven asintió levemente por lo que me levanté y la insté a que me siguiera. Mi móvil estaría por algún lado. El brazo comenzó a dolerme de nuevo y vi como la mancha de sangre se había un poco más grande. No le di mucha importancia y bajé las escaleras.
-Adara, Isis...- llamé una vez estuve abajo.
Ambas me miraron pero sabía que no me miraban a la cara, lo que estaban mirando era mi brazo vendado.
-¿Estás mejor?- preguntó Adara aunque era evidente que la herida aún seguía abierta y la venda se me estaba llenando de sangre.
-Sí- le respondí- ¿alguna tiene el móvil por ahí? Queremos llamar a la familia de Elle para que vengan a buscarla, yo tendré que ir a salvar a las otras jóvenes que aún están cautivas.
-No puedes ir así...- me dijo Isis- tu brazo tiene mal aspecto.
-Nuestra prioridad es salvar a esas chicas...- protesté yo.
-Iremos nosotras pero tú no sales de aquí- me ordenó Isis.
-Dadme un móvil...- me llevé una mano a la cabeza cuando todo comenzó a darme vueltas. Cerré los ojos y me apoyé en la pared.
Elle se me acercó mirándome preocupada, podía sentirlo.
-No estás bien, ¿por qué no dejas esto en nuestras manos?- preguntó Adara que también se me acercó para luego ayudarme a sentarme en el sofá.
-Está junto al volcán que está fuera de la ciudad...- dije mientras me recostaba, debilitada.
-De acuerdo, iremos nosotras pero tú te quedas aquí- me advirtió Isis sin dejar tiempo para las réplicas.

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