domingo, 15 de agosto de 2010

Capítulo 9 (parte 2)

Estaba en el salón de la casa de Stefan cuando este apareció con unos vasos de refresco.
-Hacía algunos días que no te veíamos- dijo el chico.
-Bueno... he estado un poco ocupada, ya sabes, esos libros no se colocan solos- dije tratando de sonreír porque esos libros aún seguían en sus cajas y no había tenido tiempo de hacer nada a causa de la herida.
-Ya, por lo que vi, eran demasiados.
-Sí... por cierto ¿cómo está Ronny?- pregunté cambiando de tema y llegando al que ahora mismo me interesaba, debía asegurarme de que no había visto mi cara y que pensara que lo que pasó en su jardín fue una creación de su mente fuera de la realidad.
-Pues bien hasta hace un rato, antes me dijo que había visto dos Ángeles luchar entre sí, pero que eran dos chicas, una con alas blancas y la otra con alas oscuras...
Abrí los ojos. ¿Tanto había visto?
-¿De verdad? Qué raro...- traté de disimular.
-Sí y me está preocupando porque ahora son dos Ángeles, hasta hace unos días me dijo que veía a Airam entrar por la ventana con unas enormes alas blancas. Quizás debiera ver a un especialista porque no es normal que vea Ángeles por todos lados.
Vaya, qué rápido se le olvidó que a mí me vio con las alas la primera vez que nos encontramos porque si se acordara, estaría ahora mismo en el especialista.
-Quizás sea una forma de recordarlo...- traté de decir aunque sabía que eso era una excusa bastante estúpida.
-No sé...- dijo Stefan mirándome- me tiene muy preocupado.
-¿Quieres que vaya a hablar con él?- pregunté.
-No quiero molestarte, además, seguro que tienes muchas cosas que hacer en tu casa.
Demasiado diría yo.
-No me importa...- básicamente porque no puedo desatender a mis protegidos porque aún estando media convaleciente, tengo que venir, matar a tres Caídos porque la señorona de Afrodita no se dignó a reservar algunos de los nuestros para velar por ellos en mi ausencia.
Disimuladamente miré hacia el cielo con su mirada cargada de rabia.
Me levanté y fui hasta las escaleras. Subí y me dirigí a la habitación de Ronny que al verme me miró receloso. Me temía lo peor y mis sospechas fueron confirmadas.
-¿Qué eres?- me preguntó nada más cerrar la puerta de su habitación. Me había visto la cara.
Lo miré y me acerqué pero él hizo un movimiento con la silla de ruedas y se alejó de mí.
-Ronny, ¿qué pasa?- pregunté, tenía que sacar la imagen de Astarté luchando conmigo.
-¿Qué eres?- me repitió.
-Soy una persona como tú, pero ¿qué te pasa?
-No eres una persona normal... tenías alas...- dijo mirándome buscando una respuesta que claramente no podía darle- te vi, Artemisa, si es que ese es tu nombre...
-Claro que es mi nombre, Ronny. Por favor, dime qué es lo que te pasa.
-Que no eres lo que pretendes parecer... te vi, vi tus alas, estabas en el aire y tenías una espada entre tus manos, mataste a la otra, la de las alas negras.
-Ronny...- dije acercándome lentamente pero él volvió a apartarse.
-¡No te acerques! Hasta que no me digas lo que eres, prefiero tenerte lejos.
-Pero..., Ronny, yo no he hecho tal cosa... yo no tengo alas, mira- dije girándome para enseñarle mi espalda- ¿dónde ves alas?
Hubo unos momentos de silencio en los que me miró fijamente, como si buscara realmente mis alas, la cosa se estaba poniendo fea y no sabía que hacer.
-Las vi, yo estoy segurísimo, es más, lo juraría si hiciera falta.
Suspiré interiormente al ver la duda en sus ojos.
-No viste nada porque no tengo alas... qué más quisiera yo tener unas para poder desplazarme más rápido- dije tratando de sonreír con inocencia.
-Yo lo vi, estoy seguro.
-Quizás tu imaginación te jugó una mala pasada- negó con la cabeza, realmente me había visto pero tenía que sacárselo de la mente como sea. Cogí una de sus manos entre las mías- ¿acaso tengo yo pinta de asesina?
Me miró sonriendo levemente.
-Seguramente fue una mala pasada de mi mente... el problema es que antes sólo veía aparecer a Airam con las mismas alas blancas y ahora te veo a ti también o al menos eso creí... creo que me estoy volviendo loco...
Ahí no supe qué responder porque si decía algo, probablemente metería la pata y acabaría dándose cuenta de que lo que había visto era tan real como todo lo que había a nuestro alrededor.
Yo no sé si fue suerte o quizás el destino que provocó que sonara mi móvil, pero un momento ¿de dónde había salido? Cuando salvamos a Elle y le dije que llamara a sus padres, no tenía mi móvil encima aunque claro, durante este tiempo no había podido cambiar mi aspecto angelical por el normal.
Sin demora, lo saqué y miré la pantalla.
-Maldita sea...- murmuré por lo bajo mientras me levantaba- tengo que contestar...- le dije a Ronny.
-No pasa nada- me dijo él aunque me daba pena dejarlo solo en este instante pero cuando Afrodita se da el gusto de llamar no se puede hacerla esperar.
Salí de la habitación y descolgué.
-¿Qué quieres, Afrodita?- pregunté en voz baja claramente enfadada, algo bastante normal cuando te enteras de que los mortales a los que proteges no estaban muy protegidos hasta que yo aparecí.
-Te necesitamos...- dijo Afrodita con voz preocupada.
-¿Me necesitáis? ¿De verdad? Yo también necesitaba que alguien cuidara de Stefan y Ronny y no enviaste a nadie a cuidarlos... no puedo alejarme, acabo de deshacerme de Astarté y de dos Caídos... podrían venir más.
Afrodita suspiró.
-Nos oíste...
-Claro que os oí, si os hubieseis fijado mejor, hubierais sabido que estaba consciente y que estaba oyendo todo.
-Creo que no es momento de recriminaciones, hace varias horas que Osiris, Isis y Adara no han vuelto de Italia. Empiezo a pensar que les tendieron una trampa.
-No pudiste pensar eso antes ¿no? Cuando casualmente hoy ha habido más ataques que de costumbre en el mundo... de verdad, Afrodita, que últimamente tienes la cabeza en otro sitio... normal, te pasas el día sentada en ese diván que tienes, tomando fruta y bebida. Te estás creyendo mucho tu papel de diosa...
-¡Basta!- me cortó de repente y di un respingo ante eso- por favor, solo quiero que vayas a Italia y los encuentres... enviaré a alguien a velar por tus chicos...
Su voz sonaba bastante preocupada y eso hizo preocuparme a mí. Suspiré.
-De acuerdo, iré pero espero que cuando regrese haya alguien aquí...
-Lo habrá, te lo prometo.
Dicho esto, colgué y bajé las escaleras sin apenas despedirme de Stefan, tenía que llegar a Italia cuanto antes.

2 comentarios:

  1. Se sale!!! Me gusta mucho tu ideaaa jajaj y spero estupendos avances, te lo as currado y no te comas muxo el coco cn las paginas en k se te kede, besitosss!!!
    Adara

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  2. jeje me alegro k t gustara jejeje probablemente en pocos dias publike una nueva entrada, de todas formas yo t aviso ok?? besotes!!

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