sábado, 9 de octubre de 2010

Capítulo 11 (parte 2)

Toqué el timbre y esperé hasta que la puerta se abrió. Stefan apareció ante mí y parecía un poco molesto.
Traté de sonreír.
-Sé que me fui sin decir nada pero era un asunto de extrema importancia, una de mis amigas tuvo un accidente y tuve que salir corriendo para el hospital.
Al parecer la mentira, que no era mentira del todo, ablandó el corazón y el semblante de él.
-¿Es grave?- me preguntó preocupado.
-Por suerte no llegó a males mayores, unos días de reposo y estará como nueva.
-Ya veo... pero pasa, está empezando a hacer frío. Se nota que se acerca el invierno ¿verdad?
-La verdad es que sí- dije entrando en la casa.
-Estaba preparando chocolate caliente, ¿quieres una taza?
Me encogí de hombros dándole a entender que no me importaba por lo que sirvió el chocolate en dos tazones don dibujos de balones de todo tipo de deportes. Típico de chicos solteros. La verdad que la decoración era la típica casa de soltero, esas que se suelen ver en las películas americanas aunque con menos desorden.
La cocina era de color oscuro e incluso la mesa y las sillas eran de madera oscura.
-Supongo que Ronny estará enfadado ¿no?- le dije.
-No lo creo, él es de las personas que lo perdonan todo a la gente que le importa y me parece que él te ha tomado cariño.
Sorbí un poco de chocolate caliente. Estaba delicioso como de alguien que está acostumbrado a hacerlos.
-Está muy bueno el chocolate.
-Todo gracias a la experiencia de mi trabajo. Curro en una cafetería donde también hacen churros y a mucha gente le gusta mojarlos en un buen chocolate caliente.
-Así que tú trabajas... ¿y con quién se queda Ronny cuando tú no estás?
-Prácticamente se queda solo aunque he visto por aquí a esa chica que le gustaba a mi hermano antes y a pesar de que él no quiere verla, ella está ahí velando por él sin que lo sepa.
-¿Por qué no quiere verla?
-Por lo que yo sé Ronny piensa que le da pena. Le he dicho demasiadas veces como para contarlas que ella está loquita por él pero no lo entiende de ninguna forma.
-Quizás si yo hablo con él pueda entenderlo, ya sabes como soy una chica...
-Podrías intentarlo aunque no serviría de mucho, está obcecado con la idea de que ella le mira con pena como el resto de las personas.
-De todas formas, es normal que le miren con pena, mucha gente no está acostumbrada a ver a un chico en silla de ruedas, eso él debería saberlo.
-Posiblemente pero aún así se siente mal.
-Voy a hablar con él... a ver si conmigo entra en razón.
Tras esto, terminé mi chocolate y subí las escaleras para luego dirigirme a la habitación de Ronny que estaba intentando pasar de su silla a la cama.
Entré sin pedir permiso y lo ayudé. Cuando estuvo tendido en la cama, me miró.
-Gracias.
-De nada- dije sentándome a su lado- perdona por lo que pasó pero es que una amiga tuvo un accidente y salí disparada hacia el hospital.
Ronny hizo una mueca cuando oyó la palabra accidente.
-¿Está bien?
-Fue más el susto que otra cosa. Pronto estará de vuelta así que no pasa nada.
-Ya veo...
Lo miré intentando buscar una forma de sacar el tema de esa chica pero no encontré forma. Tenía que decirle algo, quizás empezando por otro tema podríamos llegar al que me interesaba.
-Tu hermano ha preparado chocolate caliente, ¿quieres una taza?
-Sí pero no te preocupes, seguro que Stefan me trae ahora una taza.
-Te quiere mucho...- dije mirándole a los ojos.
-No me puedo quejar, la verdad, le estoy muy agradecido porque me haya dejado quedarme aquí. No podía estar en casa con mis padres y odiaba que todos me miraran con pena...
-¿Quién te mira con pena?
-Todo el mundo... casi nadie se libra... los oigo, oigo cuando dice: "mira ese chico, pobre, tan joven y en silla de ruedas..." Me canso de oír siempre lo mismo.
-Eso es porque la gente no está muy acostumbrada a ver a un chico en silla de ruedas.
-Pero es que no es solo la gente desconocida, incluso mis amigos me miran así y no lo soporto.
-Quizás sólo se preocupan por ti, Ronny, quizás solo están preocupados por saber si volverás a caminar o no.
-¿Incluso la persona que más quieres puede estar preocupada por ti? ¿Incluso después de haberla tratado mal?
-Si ese cariño es correspondido, sí. El amor es así... ¿es que acaso hay alguien en tu corazón que merezca la pena ser nombrada?
Ronny se sonrojó un poco pero no me miró a la cara.
-Hay una chica... pero no quiero hablar de ella...
-¿Por qué?- pregunté inocentemente.
-No me apetece, es demasiado doloroso hablar de ella...
-¿Te hizo algo? insistí.
Ronny me miró a la cara y pude ver la gran tristeza en sus ojos. ¿Qué habría pasado para que él esté de esa forma? La respuesta no se hizo esperar.
-Al parecer, antes del accidente, esa chica se lió con el que creía que era mi mejor amigo...

Capítulo 11 (parte 1)

Nos dirigimos a los Cielos lo más rápido que pudimos. Por suerte, no tardamos mucho en llegar. Según llegamos, nos fuimos al anexo en busca de Airam y los demás. Lo encontramos al fondo, justamente en la habitación donde yo había estado cuando me recuperaba de mi brazo herido.
-Airam- dijo Isis al verlo junto a la puerta de la habitación.
Él al vernos, se nos acercó.
-Chicas, menos mal, me teníais preocupado- dijo pero me parece que no se refería a ambas por la mirada que le echó a Isis.
Me parece que este chico está algo interesado en mi amiga, algo que a pesar de las circunstancias, me hizo sonreír pero parece que Isis no se dio cuenta de lo que sucedía.
-¿Cómo está Adara?- pregunté mientras entregaba la espada a Airam porque puedo asegurar que la katana era de mi amiga- ¿han logrado curarla ya?
Negó con la cabeza.
-No, están buscando la forma de hacerlo pero la sangre está corriendo por sus venas junto con la suya propia.
-¿Extraerla?
-Difícil separar la sangre.
Isis abrió la puerta de la habitación y todos nos asomamos para observar el interior. Adara estaba tendida de lado sobre la camilla cubierta con una manta. Tiritaba mientras susurraba cosas sin sentido.
Los tres nos miramos antes de entrar. Yaso y Afrodita nos miraron cuando cerré la puerta.
-No podéis estar aquí- nos dijo Yaso.
-No vamos a dejar a nuestra amiga sola- dije acercándome a la camilla- ¿has encontrado ya una cura, Yaso?
-He estado pensando- dijo mientras se me acercaba- y he llegado a dos conclusiones: la primera es que su cuerpo logre expulsar la sangre del Ángel Caído y la segunda es que beba sangre de un Ángel o Ninfa de los Cielos.
-¿Y a que estamos esperando?- pregunté ofreciendo mi mano para darle mi sangre a Adara.
Afrodita se me acercó y bajó mi brazo, yo la miré enarcando una ceja.
-Aún no estás recuperada del todo, has perdido mucha sangre.
-Veamos si primero logra expulsar la sangre del Caído- dijo Yaso acercándose a la camilla- Adara, ¿me oyes?
Mi amiga no hacía más que tiritar. Sus alas estaban cada vez más oscuras.
-Umm- dijo ella con los ojos entornados- chicos...
Isis se acercó y ambas le cogimos la mano.
-¿Cómo estás?- preguntó Isis intentando sonreír.
-Tengo mucho frío... me duele todo el cuerpo... estoy hecha un adefesio...
-Te vas a poner bien, ya lo verás...-le dijo apartando un mechones pegados a su rostro empapado en sudor- para ello tienes que intentar expulsar la sangre de Adirael.
Adara me miró o al menos lo intentó.
-No sé cómo hacerlo.
-Haz que tu cuerpo la rechace- nos interrumpió Yaso.
Le puse mi peor cara. Después dicen que exagero al tenerle aversión a esta Ninfa pero si me interrumpe cuando yo iba a decirle a Adara lo que tenía que hacer, es lo más normal.
-Haré lo que pueda- dijo Adara mientras cerraba los ojos.
Todos nos mantuvimos en silencio a la espera de ver lo que sucedía pero lo único que oímos fue un lastimero gemido antes de que ella abriera los ojos de nuevo.
-No puedo..., su sangre es muy fuerte.
-Queda poco tiempo- dijo Airam señalando las alas de Adara- tendremos que probar con lo de la sangre de Ángel o Ninfa de los Cielos.
Yaso asintió y fue a coger una daga que había en un pequeño mueble de la habitación, cuando lo sacó, nos miró a todos los presentes. Yo me fui a ofrecer de nuevo pero me detuvieron.
Miré la mano que me detuvo para luego subir mi mirada hacia la cara del dueño de esta.
-Yo lo haré- me dijo Isis- ya que no pude hacer nada para evitar que bebiera la sangre de ese malnacido, al menos con esto podré remediar en algo lo que pasó.
-Tú no tuviste la culpa de nada- dijo Airam posando sus manos en los hombros de mi amiga.
-Airam tiene razón- dije yo- pero si quieres hacerlo, no te lo voy a impedir.
Isis asintió y fue hacia Yaso ofreciéndole su mano. Miró a mi amiga mientras dejaba a la vista la palma de la mano como preguntándole si estaba segura. Ella volvió a asentir y Yaso el hizo un corte del cual comenzó a manar sangre.
-Acércate a Adara- le dijo Yaso.
Mi amiga obedeció y se acercó pero Adara negó levemente con la cabeza.
-No... más sangre no...- dijo con voz débil.
-Tienes que beberla- le dije- te dará fuerzas, hará que te recuperes.
-Pero...
-¡Puede salvarte!- exclamó Isis haciéndonos dar un brinco a todos los presentes- Adara, no le des la satisfacción a Adirael de convertirte en una Caída, no quiero tener que matarte, ¡maldita sea!
Adara, conmocionada por las palabras de Isis, tomó la mano de esta entre las suyas y se la acercó a los labios para beber. Bebió un poco y luego la soltó para toser mientras se le escapaban algunas gotas.
Yaso se acercó corriendo y la recostó. Todos observamos y nos mantuvimos a la espera. La Ninfa la cubrió con la manta y nos indicó que saliésemos de la habitación.
Una vez fuera, miré la mano de Isis de la cual aún manaba sangre y vi cómo Airam la cogía entre las suyas.
-Ven, vamos a curarte esa mano.
Airam posó sus manos sobre la de Isis y aplicó la curación. Luego, la herida se cerró, él le acarició la mano con delicadeza.
Uff, me parece que yo aquí molesto porque dos son pareja pero tres son multitud así que me fui alejando poco a poco para buscar un lugar donde descansar.
Pero entonces me acordé de mis protegidos y pensé que debería bajar a la Tierra. Sobre todo para pedirles disculpas por cómo me fui.
Volví sobre mis pasos para decirles a dónde iba.
-Isis, yo vuelvo a la Tierra, si pasa algo, llámame al móvil.
-Entendido- dijo ella apartando la mano ya curada de las manos de Airam que la miró fijamente.
Asentí y salí del edificio para volver a la Tierra donde estaban mis protegidos. Descendí y cuando llegué, vi junto a la casa a dos Ángeles que si no recuerdo mal se llaman Orfeo, nombre de un personaje mitológico que tocaba la lira y que carga con una historia muy triste sobre sus espaldas, el otro era un tal Thot, nombre del dios egipcio de la sabiduría, la escritura, la música y símbolo de la Luna. Realmente su nombre no se escribiría así pero es más sencillo que pronunciar el de Dyehuty.
Me acerqué a ellos y les dije que podían volver a los Cielos, estos asintieron y emprendieron el vuelo rápidamente.
Miré hacia la casa y me acerqué a la puerta, tengo que pedirles disculpas a los chicos por haberme marchado como lo hice pero no me quedaba otra elección. Una nueva mentira que tendría que contarles pero es lo que hay si quieres que no se enteren de lo que realmente soy.