sábado, 9 de octubre de 2010

Capítulo 11 (parte 1)

Nos dirigimos a los Cielos lo más rápido que pudimos. Por suerte, no tardamos mucho en llegar. Según llegamos, nos fuimos al anexo en busca de Airam y los demás. Lo encontramos al fondo, justamente en la habitación donde yo había estado cuando me recuperaba de mi brazo herido.
-Airam- dijo Isis al verlo junto a la puerta de la habitación.
Él al vernos, se nos acercó.
-Chicas, menos mal, me teníais preocupado- dijo pero me parece que no se refería a ambas por la mirada que le echó a Isis.
Me parece que este chico está algo interesado en mi amiga, algo que a pesar de las circunstancias, me hizo sonreír pero parece que Isis no se dio cuenta de lo que sucedía.
-¿Cómo está Adara?- pregunté mientras entregaba la espada a Airam porque puedo asegurar que la katana era de mi amiga- ¿han logrado curarla ya?
Negó con la cabeza.
-No, están buscando la forma de hacerlo pero la sangre está corriendo por sus venas junto con la suya propia.
-¿Extraerla?
-Difícil separar la sangre.
Isis abrió la puerta de la habitación y todos nos asomamos para observar el interior. Adara estaba tendida de lado sobre la camilla cubierta con una manta. Tiritaba mientras susurraba cosas sin sentido.
Los tres nos miramos antes de entrar. Yaso y Afrodita nos miraron cuando cerré la puerta.
-No podéis estar aquí- nos dijo Yaso.
-No vamos a dejar a nuestra amiga sola- dije acercándome a la camilla- ¿has encontrado ya una cura, Yaso?
-He estado pensando- dijo mientras se me acercaba- y he llegado a dos conclusiones: la primera es que su cuerpo logre expulsar la sangre del Ángel Caído y la segunda es que beba sangre de un Ángel o Ninfa de los Cielos.
-¿Y a que estamos esperando?- pregunté ofreciendo mi mano para darle mi sangre a Adara.
Afrodita se me acercó y bajó mi brazo, yo la miré enarcando una ceja.
-Aún no estás recuperada del todo, has perdido mucha sangre.
-Veamos si primero logra expulsar la sangre del Caído- dijo Yaso acercándose a la camilla- Adara, ¿me oyes?
Mi amiga no hacía más que tiritar. Sus alas estaban cada vez más oscuras.
-Umm- dijo ella con los ojos entornados- chicos...
Isis se acercó y ambas le cogimos la mano.
-¿Cómo estás?- preguntó Isis intentando sonreír.
-Tengo mucho frío... me duele todo el cuerpo... estoy hecha un adefesio...
-Te vas a poner bien, ya lo verás...-le dijo apartando un mechones pegados a su rostro empapado en sudor- para ello tienes que intentar expulsar la sangre de Adirael.
Adara me miró o al menos lo intentó.
-No sé cómo hacerlo.
-Haz que tu cuerpo la rechace- nos interrumpió Yaso.
Le puse mi peor cara. Después dicen que exagero al tenerle aversión a esta Ninfa pero si me interrumpe cuando yo iba a decirle a Adara lo que tenía que hacer, es lo más normal.
-Haré lo que pueda- dijo Adara mientras cerraba los ojos.
Todos nos mantuvimos en silencio a la espera de ver lo que sucedía pero lo único que oímos fue un lastimero gemido antes de que ella abriera los ojos de nuevo.
-No puedo..., su sangre es muy fuerte.
-Queda poco tiempo- dijo Airam señalando las alas de Adara- tendremos que probar con lo de la sangre de Ángel o Ninfa de los Cielos.
Yaso asintió y fue a coger una daga que había en un pequeño mueble de la habitación, cuando lo sacó, nos miró a todos los presentes. Yo me fui a ofrecer de nuevo pero me detuvieron.
Miré la mano que me detuvo para luego subir mi mirada hacia la cara del dueño de esta.
-Yo lo haré- me dijo Isis- ya que no pude hacer nada para evitar que bebiera la sangre de ese malnacido, al menos con esto podré remediar en algo lo que pasó.
-Tú no tuviste la culpa de nada- dijo Airam posando sus manos en los hombros de mi amiga.
-Airam tiene razón- dije yo- pero si quieres hacerlo, no te lo voy a impedir.
Isis asintió y fue hacia Yaso ofreciéndole su mano. Miró a mi amiga mientras dejaba a la vista la palma de la mano como preguntándole si estaba segura. Ella volvió a asentir y Yaso el hizo un corte del cual comenzó a manar sangre.
-Acércate a Adara- le dijo Yaso.
Mi amiga obedeció y se acercó pero Adara negó levemente con la cabeza.
-No... más sangre no...- dijo con voz débil.
-Tienes que beberla- le dije- te dará fuerzas, hará que te recuperes.
-Pero...
-¡Puede salvarte!- exclamó Isis haciéndonos dar un brinco a todos los presentes- Adara, no le des la satisfacción a Adirael de convertirte en una Caída, no quiero tener que matarte, ¡maldita sea!
Adara, conmocionada por las palabras de Isis, tomó la mano de esta entre las suyas y se la acercó a los labios para beber. Bebió un poco y luego la soltó para toser mientras se le escapaban algunas gotas.
Yaso se acercó corriendo y la recostó. Todos observamos y nos mantuvimos a la espera. La Ninfa la cubrió con la manta y nos indicó que saliésemos de la habitación.
Una vez fuera, miré la mano de Isis de la cual aún manaba sangre y vi cómo Airam la cogía entre las suyas.
-Ven, vamos a curarte esa mano.
Airam posó sus manos sobre la de Isis y aplicó la curación. Luego, la herida se cerró, él le acarició la mano con delicadeza.
Uff, me parece que yo aquí molesto porque dos son pareja pero tres son multitud así que me fui alejando poco a poco para buscar un lugar donde descansar.
Pero entonces me acordé de mis protegidos y pensé que debería bajar a la Tierra. Sobre todo para pedirles disculpas por cómo me fui.
Volví sobre mis pasos para decirles a dónde iba.
-Isis, yo vuelvo a la Tierra, si pasa algo, llámame al móvil.
-Entendido- dijo ella apartando la mano ya curada de las manos de Airam que la miró fijamente.
Asentí y salí del edificio para volver a la Tierra donde estaban mis protegidos. Descendí y cuando llegué, vi junto a la casa a dos Ángeles que si no recuerdo mal se llaman Orfeo, nombre de un personaje mitológico que tocaba la lira y que carga con una historia muy triste sobre sus espaldas, el otro era un tal Thot, nombre del dios egipcio de la sabiduría, la escritura, la música y símbolo de la Luna. Realmente su nombre no se escribiría así pero es más sencillo que pronunciar el de Dyehuty.
Me acerqué a ellos y les dije que podían volver a los Cielos, estos asintieron y emprendieron el vuelo rápidamente.
Miré hacia la casa y me acerqué a la puerta, tengo que pedirles disculpas a los chicos por haberme marchado como lo hice pero no me quedaba otra elección. Una nueva mentira que tendría que contarles pero es lo que hay si quieres que no se enteren de lo que realmente soy.

2 comentarios:

  1. Me gusta =D, cada vez me gustan más los capitulos, hay mas acción jajajaja. Quiero la segunda parte, pa ver como acaba Adara =D. Sigue así ;), besos.

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  2. me alegro d k te gustara aunk tendras k esperar al sig cap para ver k pasa con adara jajaja

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