domingo, 16 de enero de 2011

Capítulo 14 (parte 1) (Por Stefan)

Nunca imaginé encontrármela allí trabajando. Ni siquiera sabía que había encontrado uno. Miré a Tim.
-¿Cómo es que buscábais a gente para trabajar aquí? Me lo hubieras dicho.
-En realidad no buscábamos a nadie pero cuando mi padre la vio, la contrató, como si quisiera tenerla cerca por alguna extraña razón.
-¿Y qué razón podría ser esa?
-La verdad es que no lo sé, yo cuando los vi hablando, mi padre la miraba sorprendido, como si la conociese de algo o al menos eso me pareció a mí.
Mi ceño se frunció.
-¿Conocerla? Hasta donde yo sé, ella es nueva aquí en el pueblo.
-Lo sé, al igual que sus amigas pero no sé, el viejo parecía confuso.
-Es raro...
-Muy raro, amigo- me dijo Tim mientras limpiaba una jarra de cerveza.
Me encogí de hombros.
-Pues no sé...
No tuve que esperar mucho tiempo por Artemisa ya que al momento apareció sin el uniforme del trabajo puesto y me sonrió. La verdad es que cada vez que sonreía, me parecía ver una extraña luz a su alrededor. Un aura resplandeciente que me ilumina y me atrapa para darme calidez.
-Ya estoy, podemos irnos- me dijo y luego miró a Tim- buenas noches, Tim, nos vemos mañana.
-Tenlo por seguro, es lo que tiene trabajar que nos tenemos que ver la cara todos los días...
La risa de Artemisa me produjo una sensación indescriptible, era una deliciosa sinfonía como si no fuese de este mundo.
Tras las despedidas de rigor, salimos de allí, ella cargando con su bolso y yo con mi comida. Íbamos callados pero que pronto cortó.
-¿Cómo está Ronny?- me preguntó.
-Bien, dice que a veces siente las piernas lo que nos da esperanzas de que vuelva a caminar.
-¿Sigue sin recordar qué pasó el día del accidente?
Sólo pude asentir.
-Lo tiene realmente frustrado, dice que cuando intenta llegar al momento del accidente, se encuentra con un muro que le impide acceder a ese recuerdo. Los médicos dicen que es debido al trauma y que su mente se niega a recordar algo tan traumático y doloroso como el accidente y la muerte de nuestro hermano.
-Entiendo... ¿dónde estabas tú cuando sucedió todo?
-Trasladando unas cosas que se quedaron en la casa de mis padres y que no había podido ir a recoger antes. Cuando me llamaron, no pude creerlo, Airam era de lo más precavido cuando iba en la moto, no solía hacer ninguna locura, no entiendo qué pudo pasar aquel día.
-¿Te comunicaron al instante que tu hermano estaba muerto?
-No, me enteré en el hospital, estaba vivo cuando llegó pero no pudo soportar las hemorragias internas y murió. Ronny también estuvo bastante mal durante un tiempo y creí que también lo iba a perder pero por suerte logró sobrevivir.
-Se ve que es fuerte.
-Sí, el más fuerte de todos, mis padres estaban destrozados y yo ni siquiera pude decirle nada a mi hermano Airam, ojalá pudiese volver a verlo una sola vez para decirle que lo echo de menos y que no tenía derecho a abandonarnos como lo hizo.
Ella me miró y me cogió la mano con delicadeza para darme un ligero apretón.
-Estoy segura de que él te está viendo y está tanto contigo como con Ronny...
-Sí pero no es lo mismo, él puede estar viéndome pero yo no y lo que más quiero es ver a mi hermano por última vez y despedirme.
Me estaba poniendo demasiado triste al hablar de esta situación que me carcome por las noches porque cuando me mudé, se enfadó conmigo justamente por eso, porque me iba y no lo vi más tras aquella discusión. No me atreví ni a mirar en su ataúd porque si lo veía me llevaría el peor de los golpes.
Sentí la mano de Artemisa en mi mejilla para limpiar una lágrima que había escapado de mis ojos y sonrió con tristeza.
-Quizás no te valga de mucho pero si te está viendo, te habrá escuchado todo lo que me ha dicho y podrá descansar en paz.
-Es posible- dije tratando de sonreír.
-Pues no te pongas triste, te lo ruego, no me gusta verte así de afligido.
Asentí y rápidamente cambiamos de tema. Nunca había hablado del tema de mi hermano con nadie que no fuera Ronny y al hacerlo con ella, sentía que podía confiarle toda mi vida. Pondría la mano en el fuego asegurando que ella no iría contando todos mis problemas a nadie.
Era una chica que me hacía reír, no como Giovanna que lo único que sabía hacer era echarme en cara mis pocas salidas sin ella y sus celos incontrolables.
No sé qué hacía saliendo aún con ella. Tim tenía razón. Ella no estaba bien de la cabeza. Quizás debería dejarla de una vez por todas, esta relación no nos beneficia a ninguno de los dos y para estar mal, mejor no estar.
Todos estos pensamientos hicieron que desatendiera la conversación con Artemisa por unos instantes.
-Stefan... ¿estás bien?- me preguntó.
Yo salí de mi ensimismamiento y la miré.
-¿Eh? Ah sí, sí estoy bien.
-¿De verdad? Parecías un poco ido.
-Es que pensaba en Giovana.
-Tu novia ¿no?
-Exacto... es muy celosa y fijo monta escenitas que verdaderamente hacen que te sientas avergonzado.
-Ya veo... ¿y por qué no la has dejado antes?
-La esperanza de que algún día cambiase...- dije suspirando- pero ella no cambiará nunca.
-¿Has hablado con ella del tema?
-Lo intento pero no me hace caso... mientras más se lo digo, más pasa ella del tema.
-Entonces déjala, no tienes que seguir una relación que no lleva a nada.
-Es lo que pensaba- dije sonriendo.
Ya nos acercábamos a nuestras casas cuando la vi frente a mi puerta con los brazos cruzados. Por más que tocaba el timbre, nadie podría abrirle la puerta puesto que Ronny no podía bajar las escaleras.
Se giró y al verme, se acercó a mí completamente enfadada al ver que iba acompañado de Artemisa.
-¡A ti te quería ver yo!- me gritó en plena cara lo que me hizo fruncir el ceño ante su voz de pito.
-Hola, ¿cómo estás? Bien, gracias- dije con ironía. Al menos podía haberme dicho hola como las personas normales.
Ah, se me olvidaba, ella no era normal, era una desquiciada. Me miró frunciendo el ceño.
-No estoy para bromas, Stefan...- miró a Artemisa y enseguida vi en su mirada los celos carcomiéndola- ¿se puede saber quién es esta?- preguntó señalándola.
-Ella es Artemisa, mi vecina.
-¿Artemisa? ¿Qué ridículo nombre es ese?
-El nombre que me pusieron, yo no lo elijo- dijo Artemisa como si eso no le afectara de ninguna forma, luego me miró- será mejor que os deje a solas, Isis y Adara deben de estar esperándome para cenar. Ya nos veremos.
-Adiós- le dije y la vi marchar hacia su casa mientras que yo me tuve que quedar allí plantado ante doña Estirada que me miraba con el ceño fruncido y con los brazos cruzados.

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