viernes, 25 de marzo de 2011

Capítulo 15 (parte 2)

Estaba sirviendo una mesa cuando el jefe me llamó a su despacho. Asustada, me dirigí allí y lo miré.
-Siéntate, por favor.
Obedecí. ¿Acaso me iba a echar? Que yo sepa, no he hecho nada para que pueda echarme, he hecho todo lo que he tenido que hacer.
-¿Ha pasado algo?- pregunté preocupada.
Me gustaba ese trabajo porque era un lugar familiar y se respiraba un aire cálido donde hay mucho cariño y amor. No quería perder el trabajo por nada del mundo.
-No, no ha pasado nada.
-¿Entonces? ¿He hecho algo mal?
-No has hecho nada mal, es más, estoy muy orgulloso de tu trabajo, se te ve con ganas y eso es lo que busca la gente cuando llega a un restaurante familiar como este.
Sonreí aliviada.
-Menos mal, me gusta mucho este trabajo y no quiero perderlo.
-Me lo imaginaba- me dijo mi jefe sonriendo- te he llamado porque quiero que veas algo que guardo desde hace mucho tiempo y que ha pasado de generación en generación desde tiempo inmemoriales. Sígueme.
Ambos nos levantamos y le seguí hasta una puerta que estaba detrás de él. La abrió y vi ante mí una habitación que servía como lugar de archivos estanterías llenas de archivadores y carpetas pero hubo algo que llamó notablemente mi atención.
Al fondo de la habitación había un baúl muy antiguo lleno de polvo pero que enseguida reconocí de mi época de vida mortal. Era un baúl de la Edad Media.
¿Qué significaba aquello? ¿Por qué mi jefe tenía un baúl de esa época en esta habitación?
Mi jefe se acercó al baúl y miró hacia mí que me había quedado completamente inmóvil en la puerta.
-Puedes acercarte.
Sin saber muy bien cómo, mis pies se movieron hasta que llegué junto a mi jefe. No podía dejar de mirar el baúl que tenía ante mis ojos, cuando estuve cerca, miré a mi jefe con ojos inquisitivos.
-¿Esto qué es?- pregunté.
-Un baúl que ha pasado de una generación a otra y que creo que debo enseñarte.
-¿Enseñarme? ¿Por qué debería enseñarme algo que es de su familia? Soy una desconocida para usted como quien dice.
-Es posible pero cuando te vi, no pude evitar plantearme el enseñarte este baúl y todo su contenido.
Mi jefe se agachó y con una llave que tenía en un bolsillo, una llave muy antigua, abrió el baúl. Al ver las cosas de su interior no pude evitar sentir un vuelco en el estómago ante todos aquellos recuerdos de mi época.
Había un precioso vestido de color blanco con hilos azules, muchos pergaminos y otras cosas como joyas aunque de poco valor. De repente, me jefe sacó un pergamino que estaba enrollado y atado con una cinta fina de color rojo. Le quitó la cinta y lo abrió.
-Por esta razón he decidido enseñarte este baúl- me dijo tendiéndome el pergamino.
Yo lo miré antes de cogerlo. Cuando lo tuve entre mis manos y noté la rugosidad de este papel no pude evitar notar nostalgia pero al ver lo que había en él, el nudo que sentí en el estómago antes se incrementó aún más.
Era un dibujo de mi rostro. Un precioso retrato en el que sonreía, feliz. Pero la firma que había en una esquino hizo que me entraran ganas de llorar.
Eric.
El nombre de mi hermano mayor.
-Es un retrato...- logré decir a través del nudo que sentía en la garganta.
-Sí y da la casualidad de que es un dibujo de la Edad Media y eres idéntica a la joven del retrato.
Prácticamente soy la misma, esa soy yo, no pude evitar pensar con cierta pesadez en mi corazón
-Cierto, soy muy... parecida.
-Totalmente iguales. Al parecer, según me contó mi padre que le contó su padre y demás, se trata de un baúl donde un antepasado nuestro ha metido recuerdos de una hermana perdida y ese es su retrato.
-Entiendo...
Recuerdos que había depositado mi hermano para las siguientes generaciones pero ¿por qué?
Como si hubiese leído mi pensamiento, me jefe me dijo:
-Al parecer, según me contó mi padre, mi antepasado quiso que guardáramos estos recuerdos hasta que encontráramos a una posible reencarnación de su hermana y creo que la he encontrado- me sonrió.
Acaricié tiernamente el dibujo que a pesar del tiempo se mantenía casi en muy buen estado.
-Es un dibujo precioso- dije.
-Pues entonces creo que debo entregártelo porque como ya te dije, mi antepasado quería que se lo diésemos a la reencarnación de su hermana que seguro mantendría el mismo rostro. Para mí era una locura hasta que te conocí. Eres igual que esta joven así que te entrego el baúl completo.
Yo lo miré, sorprendida ante aquello.
-No, no puedo aceptarlo, es un recuerdo de su familia, yo soy ajena a ella...
-No lo eres para nada, cuando empezaste a trabajar, te convertiste en parte de nuestra pequeña familia y creo que eres merecedora de esta baúl y sus recuerdos, Artemisa.
-Muchas gracias, señor, cuidaré de este baúl como un tesoro.
Y justamente era lo que iba a hacer porque estos recuerdos fueron depositados por mi hermano mayor para mí.

2 comentarios:

  1. Me encanta!!! La idea de lo del baul es genial y weno la conexion entre los otros dos... :$ jejeje :P Pero la prox avisame jajaja besitos!!!
    Adara

    ResponderEliminar
  2. Me alegro mucho d k te gustara jejejeje la proxima te aviso sin falta sera lo primero k haga cuando lo pase al blog jajaja besitos!!

    ResponderEliminar