domingo, 8 de mayo de 2011

Capítulo 16 (parte 1)

Tim me llevó a mi casa en su coche. Detrás iba el baúl que me había dado su padre con los recuerdos que había depositado mi hermano para una posible reencarnación mía pero resulta que yo estoy viva por ser una Ninfa de los Cielos y todas esas cosas han ido a parar a mis manos.


-Quién me iba a decir a mí que este viejo baúl tuviera cosas tan antiguas y con un retrato en el que eres completamente igual- me dijo Tim.


-Yo también estoy sorprendida.


-Menos mal que no me tengo que hacer cargo de él porque yo siempre pierdo las cosas, no me he dejado la cabeza atrás porque la llevo pegada al cuerpo que si no...


Traté de sonreír pero mi corazón estaba completamente encogido, aquel retrato y todos aquellos recuerdos... era realmente hermoso ver que alguien no se ha olvidado de una después de todo lo que había sucedido.


Mi familia se llevó todo el desprecio del pueblo por tener una hija que se entendía con el demonio pero nadie pensó jamás que fui engañada y que mi destino iba a ser el mismo.


Miré por la ventanilla del coche y al ver mi casa le dije que se detuviera. Entre los dos llevamos el baúl al interior y le agradecí la ayuda.


-Muchas gracias por haberme traído.


-Lo que sea por una buena amiga y compañera de trabajo- sonreí y le di un beso en la mejilla lo que hizo que él se pusiera colorado. Se rascó la nuca sin saber muy bien qué hacer para luego señalar la puerta- mejor me voy...


-Nos vemos mañana.


Tim sintió y salió de mi casa.


-¿Quién era ese?- me preguntó Isis saliendo de la cocina.


-Un compañero de trabajo que me ayudó a traer esto- dije señalando el baúl.


Ella frunció el ceño antes de mirarme de nuevo.


-Ah ¿y qué significa ese baúl?


-Mi jefe es un descendiente de mi hermano...- dije mirándole fijamente.


Isis abrió los ojos, sorprendida por la noticia que le acababa de dar.


-¿Qué? ¿Descendiente de tu hermano? Pero ¿cómo lo has sabido?


Sin decir nada abrí el baúl y saqué el retrato para mostrárselo. Isis lo tomó entre sus manos y lo observó detenidamente.


Sonreí cuando me miró.


-Lo hizo mi hermano y también guardó varias cosas que me pertenecían. Hasta un vestido que estaba haciendo mi madre para cuando encontrara un hombre y me casara- dije arrodillándome frente al baúl, saqué el vestido para observarlo mejor.


Las lágrimas resbalaron por mis mejillas al recordar a toda mi familia. Abracé el vestido mientras me desahogaba. La mano de Isis se posó en mi hombro para consolarme.


-Es un vestido precioso.


-A pesar de haber muerto injustamente, siguieron queriéndome...


-¿Cómo no iban a quererte? Era tu familia.


-Ya lo sé pero los humillaron tras mi muerte, se vieron despreciados por todos los que decían ser sus amigos. Tuvieron que buscarse su futuro en otro lugar... Fue muy injusto, todas esas personas me conocían y no dudaron ni un solo segundo en llamarme bruja, en escupirme, en lanzarme cosas... Nadie me escuchó cuando dije que era inocente...


El abrazo de Isis me reconfortó un poco.


-La gente en esa época no era capaz de pensar un poco con la cabeza...- sonreí ante sus palabras y me limpié las lágrimas- por cierto, tenemos que hablar de Adara, me tiene un poco preocupada.


Inmediatamente me aparté y la miré.


-¿Qué pasa?


-Me contó que había visto a Adirael...


-¿A Adirael? ¿Dónde? ¿La atacó?


-Lo vio en su mente... verlo la hace torpe, me dijo que hoy se le caían todas las cosas cuando su mente se dirigía inconscientemente hacia él.


-¿Por qué no las llevaste a los Cielos?


-No quería, cree que es por el trauma sufrido... ¿tú qué piensas?


-¿La verdad? No lo sé... la noticia me ha pillado desprevenida, hay que tener en cuenta que nunca habíamos visto nada parecido; la obligó a beber de su sangre, es posible que haya una pequeña conexión a través de la mancha que quedó en el ala de Adara.


-Quizás debería ver a Afrodita...


-Déjame hablar con ella antes de que decidamos las cosas- le dije guardando el vestido dentro del baúl para luego cerrarlo- ¿dónde está?


-En su habitación, me dijo que iba a descansar un poco, supongo que estará allí.


Me levanté y me dirigí hasta la habitación donde encontré a Adara sentada cómodamente en su cama con un libro en las manos. Ella al verme, sonrió y dejó el libro sobre la mesilla de noche.


Me senté a su lado.


-Veo que ya Isis te contó lo que me pasó- me dijo ella.


-Sí, es normal, estamos preocupadas.


-Lo sé pero quizás no sea más que el trauma de lo sucedido.


-¿De verdad lo crees?


-Es la primera vez que me pasa, me ha pillado completamente desprevenida, ni siquiera sé exactamente qué ha pasado.


-Cuéntamelo a ver... quizás así averigüemos qué pasa.


-Era muy raro- me dijo como recordando- cada vez que mi mente se dirigía a él junto con todo mi odio, todo lo que tuviera en las manos se me caía al suelo. Luego, cuando llegué a casa, me di un buen baño con espuma y todo para relajarme por el mal día pero cuando cerré los ojos, lo vi.


-¿Qué estaba haciendo cuando lo viste?


-Estaba mirándose en un espejo, con la mirada perdida como si pensara en algo, tenía el pelo algo alborotado y vestía únicamente unos pantalones.


-Esto es muy raro... nunca había visto algo así, las conversiones siempre han sido por haber mantenido relaciones sexuales con los Caídos o bien por realizar una acción fuera de la ley de los Ángeles y las Ninfas de los Cielos. No sabía que la sangre pudiese convertir a alguien. el problema es que cuando bebiste la sangre de Isis no fue suficiente porque quedó una mancha en el ala.


-Lo sé y me da mucha rabia verla cuando las extiendo porque no me merecía algo así. ¿Por qué yo? En las ocasiones en la que nos hemos visto y luchado, no he hecho para que quiera hacerme esto.


-Si queremos saber las razones no nos quedará otro remedio que averiguarlo. En mi opinión creo que deberíamos hablar con Afrodita sobre lo que te está pasando.


-Pero es que ella tampoco sabrá por qué me pasa esto... como bien acabas de decir, nunca habías visto algo semejante, ¿crees acaso que Afrodita sí?


-Ella tiene muchos más años que yo.


Adara se abrazó las rodillas y apoyó la barbilla en estas.


-Tengo miedo de lo que me pueda decir- me confesó tras unos minutos de silencio- tengo miedo que me diga que la mancha se extenderá, no pasa ni un solo día en que miro mis alas para comprobar que no se ha extendido. Esto de hoy ha sido la primera vez y temo que sea por esa maldita mancha que apena me deja dormir por la preocupación.


Me acerqué a ella y la abracé con fuerza.


-Ni Isis ni yo vamos a dejar que te pases al otro bando, te lo prometo.


-Gracias por estar aquí conmigo y con Isis.


-De nada- dije yo, luego me aparté y la miré- tengo que contarte una cosa.


-Dime.


-Mi jefe es un descendiente de mi hermano y ha estado guardando un baúl con muchos recuerdos que depositó, incluso mi vestido de novia y un retrato que mi hermano dibujó.


-Vaya, eso es genial, eso quiero verlo yo.


Ambas nos levantamos entonces de la cama y bajamos para ver el contenido del baúl. Al menos durante unas horas nos olvidaríamos de los problemas y disfrutaríamos un poco de mis recuerdos.

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