martes, 7 de junio de 2011

Capítulo 18 (parte 2) (Por Ronny)

La soledad es difícil de llevar estando como estoy. Odio esto, lo odio con todas mis fuerzas. Odio esta silla de ruedas, odio no poder caminar, lo odio todo.

No puedo salir ni nada, dependo constantemente de Stefan para casi todo.

¿Por qué me toco esta desgracia? Casi hubiera preferido morir junto con Airam.

La puerta de la habitación se abrió pero ni siquiera me giré.

-Ronny...

Cerré los ojos. Esa voz de nuevo no, más dolor a mi angustiado corazón.

-Vete, no se te ha perdido nada aquí.

-¿Es que no vas a escucharme?- me preguntó.

-¿Debería escuchar algo?

-Por favor, Ronny, llevo tiempo mal.

-¿Por ponerme los cuernos? ¿Te remuerde la conciencia?

-No, yo nunca te puse los cuernos, nunca lo haría.

Me giré hacia ella.

-¿Cómo pretendes que te crea?

Las lágrimas afloraron a los ojos de Ailin. Se arrodilló ante mí.

-No me hagas esto, Ronny, no me lo hagas por favor.

Apoyó su cabeza en mis rodillas y deseé poder acariciar esa suave piel para secar sus lágrimas pero no podía, no debía hacerlo.

-Vete, Ailin, vete y no vuelvas nunca más.

Sus sollozos se intensificaron.

-¿Por qué? ¿Por qué me haces esto?

-Porque sí, así que lárgate.

Ailin se levantó mirándome.

-¿Acaso quieres que te diga que te odio? ¿Es eso lo que quieres? Pues puedo decírtelo pero sería una mentira como tú mismo me dices que me vaya cuando en realidad no quieres que lo haga.

-No sabes lo que dices- le dije dándole la espalda- no quiero verte.

-Ojalá te arrepientas de esto que me estás diciendo porque acabarás perdiendo todo lo que quieres y a las personas que te quieren.

La oí salir rápidamente y cerré las manos en puños.

Varios golpes me sacaron de mi estado de rabia.

-Ailin...- moví la silla para salir de la habitación y dirigirme a las escaleras. Al llegar al pie de estas vi a Ailin al final, tirada- ¡Ailin!- grité- ¡Ailin, despierta!

No despertaba, una mancha de sangre se extendía lentamente desde su frente. ¿Qué podía hacer? ¡Maldición!

Sin saber muy bien lo que hacía, saqué mis piernas por fuera de los reposapiés de la silla y me incorporé. Sorprendido, me miré. ¡Me mantenía en pie! Era un milagro.

intenté mover las piernas y se movían sin dificultad, como si nunca hubiese estado sentado en una silla de ruedas. ¿Qué estaba pasando? ¿Acaso estoy soñando?

Volví a mirar las escaleras y enseguida supe que no era un sueño, Ailin había caído por las escaleras y necesitaba mi ayuda. Me agarré al barandal con fuerza para no caer y bajé las escaleras hasta llegar junto a ella. Me arrodillé y la tomé entre mis brazos.

-Ailin, no me hagas esto, por favor...- le decía- ¡ayuda!- grité a pesar de que nadie podría escucharme- ¡Que alguien me ayude! ¡Ayuda!

La puerta de la calle se abrió y ante mí apareció Artemisa.

-¡Ronny!- me gritó preocupada- ¿qué ha pasado?

-Ailin se cayó por las escaleras... hay que llamar a una ambulancia...

Ella miró a lo alto de las escaleras para luego mirarme a mí, sorprendida.

-¿Cómo conseguiste bajar las escaleras?

-Caminando... no sé cómo me puse en pie pero lo hice, pero eso ahora no importa, hay que llevar a Ailin a un hospital.

-Claro qeu importa, has caminado- me dijo sonriendo mientras se agachaba para coger a Ailin entre sus brazos.

-Ronny...- escuché desde la puerta. Esa voz... no... no podía ser...

Miré hacia la puerta.

-Airam...- dije sorprendido.

Aquello debía de ser una visión. No podía ser real, mi hermano estaba muerto. Me sonrió. ¿Qué coño está pasando aquí? Debo de haber caído por las escaleras, sí, seguro que es eso. Negué con la cabeza y retrocedí hasta que topé con el primer escalón de las escaleras.

-No huyas, Ronny, soy yo...

-Tú estás muerto... lo estás, esto no es real.

Artemisa miró hacia la puerta.

-¡Te dije que no vinieras!- le gritó.

Miré a Artemisa.

-Me estoy volviendo loco...- murmuré.

Ella me miró y luego volvió la vista hacia Ailin mientras le ponía la mano en la frente. Un pequeño resplandor salió de su mano y curó la herida.

-Eres un imbécil, Airam...- dijo Artemisa- acabas de traumatizar a tu hermano de por vida.

-Artemisa...- dije- ¿qué está pasando?

Ailin se removió levemente.

-Hay que llevarla a un lugar cómodo- me dijo sin contestar a mi pregunta.

Airam se acercó y la cogió en brazos para llevarla al salón. Me estoy volviendo loco.

Definitvamente me había vuelto loco de remate.

Capítulo 18 (parte 1)

Al salir de mi habitación para bajar a desayunar, oí unos sollozos que no logré identificar. Estos provenían del salón por lo que me acerqué. Allí estaba Isis abrazando a Airam que era el que lloraba.

-¿Pasa algo?- pregunté, confusa.

Isis me miró.

-Vi cómo murió Airam.

Mis ojos se abrieron de par en par.

-¿Qué?

-Lo que has oído, Airam no tuvo la culpa de nada.

-Pero... ¿cómo?

-Es una historia un poco larga de contar...

-Tengo toda la mañana para escucharla, recuerda que mis protegidos están en la casa de al lado.

Airam se apartó de Isis limpiándose las lágrimas y él mismo me contó con todo detalle salvo lo de la parte del accidente que me lo contó mi amiga. Mi semblante pasó del desconcierto a la sorpresa tras todo lo que oí.

-¿Decís que era un demonio que quería llevarte con ella?- pregunté dirigiéndome a Airam, el cual asintió- ¿cómo dices que se llamaba?

-Alouqua me dijo que se llamaba.

-¿Alouqua?- pregunté sorprendida.

-Sí.

-Creo que sé lo que ha venido a hacer esa demonio aquí- dije totalmente convencida- es un súcubo.

-¿Un súcubo?- me preguntó Isis.

Afirmé con la cabeza.

-Y la más conocida por su tendencia a volver locos a los hombres, cansarlos hasta la extenuación consiguiendo que se suiciden para acabar antes porque ella parece insaciable e incansable.

-Es horrible.

-Sí y pretendía hacer lo mismo o con Ronny o con Stefan, por suerte la matasteis. Pero lo importante es lo del recuerdo del accidente. Con tan solo un roce conseguiste ver todo lo que sucedió.

-Sentí su dolor- dijo Isis.

-Yo ni siquiera sabía que estaba viéndolo cuando me lo contó, me asustaron sus reacciones. No respondía cuando la llamaba- me dijo Airam.

-Entonces no accedió a tus recuerdos... tuvo una regresión al pasado- dijo Adara entrando en el salón.

-¿Una regresión?- pregunté.

-Sí.

-¿Cuánto tiempo llevabas escuchando?

-No mucho, solo cuando Artemisa nombró lo del accidente.

-¿Y cómo conoces eso de la regresión?

-Sucede cuando un recuerdo queda olvidado y nadie puede acceder a él, solo una persona con una gran percepción puede acceder a ellos y vivir lo que el otro vivió. Siente su dolor y todo.

-¿Estás diciendo que tengo una percepción distinta a la del resto de los Ángeles y Ninfas de los Cielos?- preguntó Isis, confusa.

Yo también estaba confusa, no sabía que Adara conociese eso de la regresión cuando ni siquiera yo, que llevo más años de Ninfa de los Cielos, lo sabía.

-¿Cómo sabes eso?

-Mis recuerdos del día de mi muerte también quedaron en el olvido- nos dijo- solo alguien capaz, alguien como Isis, puede conseguir acceder a esos recuerdos.

-Nunca nos contaste nada- dije yo acercándome a ella.

-No quería que nadie lo supiera. Bastante tengo con recordar cómo acabé aquí para encima decir que alguien tuvo que vivir lo que yo viví.

-No creo que fuera bueno que guardaras algo así- dije acercándome a ella que se abrazaba a sí misma.

-Demasiado preocupadas estáis por mí para añadir algo así. No sabes lo que es ver la cara de la persona que ha hecho la regresión y ver las expresiones de dolor que seguramente yo misma puse cuando me colocaron en la guillotina o cuando mataron a mis padres y a mi hermano. Fue muy duro, ese Ángel incluso lloraba y gritaba el nombre de toda mi familia- Adara comenzó a llorar y la abracé con fuerza intentando consolarla.

-Yo le vi unas expresiones extrañas a Isis pero no pensé que fuera lo que me contó. Nombró a mi hermano...- dijo Airam.

-Es horrible el dolor que sentí, me quedé sin respiración y luego vi al hermano de Airam tirado en el suelo sin poder hacer nada, ni siquiera acercarme...- contó Isis.

-¿Es la primera vez que te pasa algo así?- pregunté.

Isis asintió.

-Te deja una sensación extraña, aun siento como si tuviera los cristales clavados en la piel.

-¿Quieres que vayamos a ver a Afrodita?

-No, seguro que se me pasa.

-¿Segura?- pregunté no muy convencida.

-Deberías ir- le dijo Adara- el Ángel que tuvo la regresión a mi pasado tuvieron que dormirlo durante varias horas y aplicar un método de curación especial.

-No quiero ir allá arriba ahora mismo, solo quiero descansar un poco, he tenido que pelear con una demonio que estaba completamente loca y casi me arranca la piel a tiras y no lo digo en broma, luego he vivido otra muerte en mis propias carnes y os aseguro que no es moco de pavo así que lo que necesito es un buen sueño y olvidarme de que todo esto ha pasado.

-De acuerdo, tú descansa- le dije- si necesitas algo solo tienes que llamarnos.

-Así lo haré- dijo Isis saliendo del salón.

Cuando se fue, miré fijamente a Airam.

-¿Qué hacías en la habitación de Ronny?- pregunté cruzándome de brazos

-Fui a verle, sabías que la culpabilidad no me dejaba vivir.

-¿Y si hubiera despertado? ¿Qué hubiera pasado?

-¿Crees que no he pensado que podría suceder? Por suerte no ha pasado y encima Isis y yo lo salvamos de que un súcubo le hiciera daño, bastante tiene con no poder caminar.

-Estoy aplicándole el método de curación cuando puedo, no es fácil poner las manos en su columna cuando se pasa el día sentado en esa silla.

-Te estoy ayudando y anoche movió una pierna.

-¿Movió una pierna?

-Sí, la movió y no sabes lo feliz que me hace esto. Te agradezco mucho lo que estás haciendo por él.

Me acerqué y le puse una mano en el hombro.

-Te has quitado un gran peso de encima ¿no?

-No sabes cuánto, pensaba que había sido mi culpa y ahora sé que no fui yo.

-Es bueno que lo sepas, ahora podrás estar tranquilo, sobre todo porque Ronny está comenzando a sentir las piernas, lo que es un gran avance.

-Sí.

-Aunque eso no te salva de que te diga que si vas a visitarlos por la noche que tengas mucho cuidado, no quiero ni pensar lo que pasaría si se despertara Stefan o Ronny y te vieran.

-Intentaré que no me descubran.

-Anda, vamos a desayunar, debes recuperar fuerzas, un no lucha todos los días con un súcubo y sale vivo para contarlo.

-De no ser por Isis, hubiera desaparecido.

-Estás coladito por ella. Ibas a entregarte para que no le hiciesen daño- dije sonriendo.

-Tú harías lo mismo si tienes que salvar a alguien que quieres ¿no?

-Es posible pero yo no tengo ningún futuro en la vida sentimental.

-Eso no lo sabes.

-Mejor olvidémoslo, ya tengo el corazón roto...- dije esto último recordando a Badariel con un profundo dolor. Al parecer nunca lo olvidaría.