sábado, 16 de julio de 2011

Capítulo 19 (parte 2)

-¿Diga?- contesté.
-Artemisa, Hermes y yo queremos veros a ti y a Osiris ahora mismo. Uno de los hermanos ha descubierto a Osiris y tú no lo impediste.
-Ahora vamos a los Cielos.
-Os esperamos. Os quiero aquí en veinte minutos.
-De acuerdo- dije con cierto temor y luego colgué- quieren vernos ya, tenemos veinte minutos para llegar allí.
Airam se levantó.
-Pues vamos.
-Pero...- dijo Ronny.
-No te preocupes, hermano, ahora mismo lo que deberías hacer es llamar a Ailin para que vuelva y esté contigo, sé que la has echado de menos cuando no podías caminar- dijo Airam sonriendo levemente.
-¿Volveré a verte? Me gustaría que me contaras qué has hecho desde que te convertiste en Ángel.
-Espero poder contártelo algún día, ahora me voy.
Ronny asintió y nos despidió. Airam y yo salimos hasta la parte trasera de la casa para sacar nuestras alas y remontar el vuelo para ir a los Cielos. Una vez nos pusimos en camino, miré preocupada a Airam.
-¿Qué crees que pasará? Aunque parezca una falta leve, tiene su gravedad, en especial porque Ronny es tu hermano...
-La verdad es que no lo sé y prefiero no pensar en ello.
-Tienes que pensarlo, de lo que Afrodita y Hermes nos digan, depende nuestro futuro.
-No pasará nada grave, ya lo verás.
-¿Y si creen que ha sido muy grave y nos mandan al Limbo? No creo que podamos soportarlo, los que salen de allí vuelven en un estado lamentable.
No creo que pudiera soportar que me manden al Limbo, antes preferiría desaparecer del mundo, es el peor castigo que le pueden imponer tanto a un Ángel o Ninfa de los Cielos como a los Ángeles y Ninfas Caídos.
-No pienses algo semejante, Artemisa, o será peor.
-Quizás tengas razón pero en todos los siglos que llevo de Ninfa nunca he recibido un castigo por alguna infracción. Nunca he cometido ninguna infracción.
-Tú no tuviste la culpa de nada, no te preocupes.
-Tampoco me gustaría que te castigaran duramente, te preocupaste por tu hermano, yo hubiese hecho lo mismo de estar en tu situación.
-No creo que Afrodita y Hermes vayan a entenderlo...
Aparté la mirada de él y seguí mirando al frente aunque la preocupación me carcomía por dentro al pensar en los posibles castigos que nos podrían imponer.
Llegamos a los Cielos justo a tiempo y nos dirigimos rápidamente al edificio principal- donde ya nos esperaban Afrodita y Hermes con semblantes series y para nada compasivos con nuestra situación. Hicimos el saludo de rigor y permanecimos arrodillados hasta que nos instaron a levantar.
Los miramos y Hermes comenzó a hablar:
-Hoy ha ocurrido algo insospechado en la Tierra y creo que sabéis qué es ¿no?
Ambos asentimos a la vez.
-Sabéis que es una infracción lo que ha sucedido- dijo Afrodita- aunque me gustaría oír vuestra explicación de lo sucedido para ver si realmente coincide con lo que hemos visto.
Miré a Airam con temor y este asintió levemente por lo que fue él quien comenzó a narrar los hechos de hacía tan solo un rato.
-Estábamos en la casa donde vive Artemisa con sus compañeras desayunando después de una larga noche en la que me vi amenazado por un súcubo que hirió a Isis aunque eso no es lo que queréis saber... bueno,, como decía, desayunábamos tranquilamente cuando oímos gritar a mi hermano pequeño en la casa de al lado. Artemisa salió corriendo para ver qué sucedía. Yo me preocupé porque pensé que se había caído por las escaleras o algo y no pude evitar correr a la casa... ahí fue donde Ronny me vio y no pude evitarlo, lo siento...- dijo Airam agachando la cabeza.
Hermes y Afrodita me miraron fijamente, lo que me hizo dar un paso hacia atrás.
-¿Confirmas lo que nos ha contado Osiris, Artemisa?- preguntó Afrodita.
-Sí- dije yo bajando la mirada- Ronny incluso me vio curando a la chica que cayó por las escaleras, un gran error por mi parte... lo siento.
-Sabemos que lo sentís pero esta infracción no puede quedar sin castigo- dijo Hermes.
-Aceptaremos cualquier castigo que se nos imponga- dije aunque mis temores acrecentaron.
-Como ambos habéis dejado ver al humano cosas que no debía ver hemos pensado como castigo el que cuando estéis cerca de humanos con grandes dosis de sentimientos, os debilitaréis y seréis mortales por el espacio de tiempo que permanezcáis junto a él o ella.
Levanté la mirada sorprendida.
-¿Qué?- pregunté- ¿mortales?
-Lo que has oído, Artemisa, te debilitarán los sentimientos humanos- dijo Afrodita.
-Pero si eso sucede no poder proteger a Stefan y a Ronny. Sus sentimientos me afectarán.
-Lo siento, Artemisa, pero esto no hubiese pasado sucedido si no hubieseis cometido semejante infracción.
-No es justo que nos hagáis algo así- me quejé- ¿qué haré cuando intenten atacar a mis protegidos?
-Tendrás que buscar la forma de defenderlos siendo una mortal y para ti, Airam, deberás procurar no acercarte más a tus hermanos.
Él asintió sin decir nada así que yo me vi obligada a protestar.
-No le pueden hacer eso, por favor, son sus hermanos. No se acercará a ellos pero no pueden alejarlo definitivamente.
-Si hacemos eso, todos los que hayan fallecido recientemente querrán estar junto a sus familiares- dijo Hermes.
-Él los ha protegido casi tanto como yo, no se merece algo así...
Airam me cortó poniendo una mano delante de mi cara y miró a nuestros jefes.
-¿Cambiará de alguna forma nuestra apariencia cuando nos volvamos mortales?- preguntó él.
-En principio no debería cambiar nada- dijo Afrodita seriamente.
-De acuerdo, aceptaremos el castigo. Intentaré no bajar a la Tierra para que no me llame la tentación de ir a ver a mis hermanos- dijo él resignado.
Miré a Airam, asombrada, pero al ver que él aceptaba el castigo, yo también me limité a aceptarlo porque no podía luchar contra el alto mando de los Cielos.
-Arrodillaos- dijo Afrodita.
Ambos obedecimos y ambos sentimos en nuestras frentes las manos de esa Ninfa. Un calor inundó mi cabeza y tras esto, ese calor se expandió por mi cuerpo.
Luego apartó las manos y nos instó a marcharnos.
Ahí comenzaba nuestro castigo.

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