domingo, 7 de agosto de 2011

Capítulo 20 (parte 1)

Hoy salí del trabajo porque sentí que algo raro pasaba. Un presentimiento hizo que le pidiera a mi jefe salir antes y dirigirme a casa.
Corrí como alma que lleva el diablo, corrí con todas mis fuerzas y al llegar a casa abrí la puerta con decisión.
Todo estaba en silencio aunque un rumor me llegó desde el salón. ¿Qué hacía la televisión encendida? Yo la apagué antes de irme a trabajar y Ronny estará en su habitación o eso espero.
Cerré despacio la puerta y cogí un paraguas del paragüero de la entrada, no me fiaba nada. Me acerqué lentamente y me asomé. En el sillón vi a alguien sentado, alguien con el pelo igual que el de Ronny. Confuso, pregunté:
-¿Ronny?
Se giró y ante mí lo vi pero ¿cómo había llegado al salón? ¿Y dónde esta la silla? Al verme, me sonrió.
-¿Qué pasa, Stefan? Hoy has llegado temprano.
-¿Qué haces aquí?
-Ver la tele, ¿por qué lo preguntas?
-No veo la silla, ¿quién te trajo?
-Nadie...
Hubo unos segundos de silencio en los que lo vi levantarse. ¡Se había levantado! Sorprendido, me acerqué hasta él pero me hizo un gesto para que me detuviese.
Sin dejar de sonreír, se puso a caminar hasta que llegó hasta mí
Negué con la cabeza, no podía creerlo.
-Nadie me trajo porque logré venir solo- dijo Ronny.
No podía moverme del sitio, era un milagro, al fin mi hermano volvía a andar. Tengo que estar soñando, seguro que todo esto es un sueño y me voy a despertar de un momento a otro.
Sonreí.
-¿Esto es real?- no pude evitar preguntar, no podía salir de mi asombro- ¿o es solo un sueño?
-Totalmente real, Stefan. Tan real que ni yo mismo me lo creo.
Abracé a mi hermano lleno de alegría al saber que ya no dependería más de esa maldita silla de ruedas.
-Pero... ¿cómo?- pregunté apartándome.
-Ailin vino a verme y yo seguía negándole mi cariño por lo que discutimos y salió corriendo de la habitación. Sentí varios golpes y me acerqué a las escaleras, entonces la vi al final de las escaleras inconsciente. Sin saber muy bien cómo, me levanté y bajé las escaleras hasta donde estaba ella. Grité pidiendo ayuda y apareció Artemisa...- lo miré al ver que dudaba en decir algo aunque seguramente serían cosas mías porque rápidamente continuó- entre los dos conseguimos despertar a Ailin y saber que estaba bien. Se fue a su casa y me dijo que me llamaría luego ya que se puso feliz de verme de pie y que volvía a ser el de antes del accidente.
-No sabes lo que me alegro, hermano. Me sentía tan mal al no poder hacer nada por ayudarte.Negabas cualquier muestra de cariño...
-Pero eso ya ha cambiado.
-Sí, ha cambiado. Esto tenemos que celebrarlo, por cierto ¿has llamado a papá y a mamá? Estoy seguro de que les encantará la noticia.
-La verdad es que no me he acordado de llamarlos pero ahora mismo lo hago.
-Será lo mejor- dije y volví a donde estaba el paragüero para dejar el paraguas que había cogido mientras Ronny llamaba a nuestros padres.
Volví al salón y me miró sonriendo. Luego colgó.
-Dicen que vienen corriendo para acá. De tan sorprendidos que están, no se lo creen.
-Es normal pero será un buen momento para verlos, desde que te viniste a vivir conmigo ni los has llamado, supongo que se habrán alegrado mucho de que los llamaras.
-No me sentía con fuerzas para hablar con nadie y tú lo sabes.
-Tanto que estuviste casi un mes sin hablar.
-No tenía ganas de que la gente me preguntara una y otra vez lo del accidente. Muchos no entendían que no recordaba nada más allá de ir en la moto con Airam y luego despertar en el hospital, inválido.
-Sigues sin recordar nada ¿verdad?- él me miró por unos instantes y enseguida supe la respuesta- lo has recordado...
-Algo así- dijo él- no fue culpa de Airam, fue un coche que venía en sentido contrario y no nos dio tiempo a esquivarlo.
-Eso fue lo que sucedió entonces.
-Sí- dijo sentándose en el sillón y llevándose las manos a la cabeza- no teníamos que haber salido ese día, Stefan. Algo me decía que no debíamos haber salido pero no hice caso de mi instinto... en parte me siento culpable de que Airam muriese de una forma tan cruel.
Me acerqué para sentarme junto a él y posé una mano en su hombro.
-Si así tenía que suceder, debemos aceptarlo. Yo tampoco he superado su muerte pero quizás esté en un buen lugar, viéndonos y cuidándonos- Ronny me miró y percibí cierta sorpresa por su parte ante mis palabras- ¿pasa algo?- pregunté confuso.
-¿Eh? No nada, nada- dijo rápidamente.
Una forma muy extraña de responder. ¿Por qué me había mirado así? Aparté esos pensamientos de mi mente y me levanté.
-Deberías llamar a Ailin.
Ronny se levantó rápidamente y asintió.
-Tienes razón, la llamaré en lo que vienen papá y mamá.
-Yo debería ir a ver a Artemisa para agradecerle que te ayudara.
-No creo que esté en su casa, me dijo que iba a ir a un sitio- dijo mi hermano con el auricular del teléfono en la mano.
-Entonces esperaré a que venga, ¿quieres tomar algo?
-Perfecto, me apetece un refresco bien frío.
-¡Marchando!- exclamé entrando en la cocina.
Oí a mi hermano hablar por teléfono con su chica y de repente sentí un poco de envidia. Desde que lo dejé con Giovanna, me he sentido solo, quizás fuera por eso que la aguantaba hasta que mi mente dijo basta.
No estaba enamorado de ella. Eso lo sabría desde hacía mucho tiempo y no sé lo que se siente al estar enamorado. Antes del accidente, Ronny y Ailin se veían a menudo y me daban una ligera idea de lo que era pero parece que ahora era mucho más intenso ese sentimiento que yo desconozco.
¿Encontraría algún día a una persona que me hiciera sentir lo que es el amor?
Al mirar hacia la ventana, vi aparecer a Artemisa que se dirigía a su casa y no parecía estar muy contenta que se diga. Parecía más bien triste y alicaída...
Cuando salí de la cocina con los refrescos, iba a salir para ir a casa de Artemisa. Me preocupó verla así de triste. Pero justo cuando me acercaba a la puerta, tocaron el timbre por lo que abrí y me encontré con mis padres.
-Hijo, ¿dónde está tu hermano?- preguntó mi madre con urgencia.
-En el salón- dije yo mientras mi padre cerraba la puerta.
Mi madre me arrastró, literalmente, hasta allí y al ver a Ronny de pie junto al teléfono, comenzó a llorar de emoción y corrió a abrazarlo. Miré a mi padre que estaba mirándolos emocionado a mi lado y se acercó hasta Ronny.
-Bien hecho, hijo- dijo mi padre sonriendo- al fin has conseguido recuperarte del todo.
Ronny sonrió y dejó que mamá lo abrazara con fuerza mientras lloraba emocionada al ver a su hijo como era antes. Al menos ya cargaba con menos dolor en su interior. La muerte de Airam quedará para siempre en nuestra memoria y no creo que podamos superar ese dolor como si no hubiese sucedido nada.

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