domingo, 27 de noviembre de 2011

Capítulo 25 (parte 2) (Por Adirael)

He perdido la cuenta de los días que llevo aquí encerrado, en las garras de esa perversa mujer. Me dolía todo el torso de los arañazos y mordiscos que me ha dado la muy bestia.
Ni siquiera me había desatado de la cama. Estoy deseando salir ya de aquí para buscar una forma de vengarme de ella. Se me ocurrían un millón de cosas pero quizás pueda pagarle con la misma moneda o que se lo haga otro. La cuestión es que ella también sufra por los daños morales que me ha causado.
Sí, daños morales, diría incluso corporales...
De repente la puerta se abrió y aparecieron dos demonios menores que se acercaron a desatarme. La rabia que tenía guardada quería salir pero aquellos pobres diablos, y nunca mejor dicho, no debían la culpa de lo que es aloca me había hecho, aún así cuando me quitaron las ataduras, me incorporé rápidamente y salí dando zancadas, buscando una cara bonita en la que estampar mi puño si se atrevían a burlarse de mí.
Me metí en mi habitación y tras cerrar, golpeé con fuerza la pared haciéndome daño en los nudillos pero ya no me importaba, llevaba mucho tiempo sintiendo el dolor de las uñas y los dientes de Deméter. Apoyé la frente junto al puño y cerré los ojos. Solo ha habido una cosa que me ha hecho soportar todo este periodo.
La vi en su trabajo colocando unas latas en una de las estanterías pero sabía que dentro de unos minutos terminaba su turno así que salí de mi cuarto para salir de aquel lugar infestado de locos.
Una vez fuera, respiré hondo el aire limpio de la tarde hasta que saqué mis alas negras donde había una mancha blanca. Sobrevolé los aires con rapidez y descendí en la trasera del supermercado que era por donde salía ella.
La puerta se abrió y salió tranquilamente pero no me había visto así que me acerqué por detrás y la agarré de la cintura con un brazo y con la mano libre le tapé la boca al ver que iba a gritar.
-Shh, soy yo... no grites, por favor...- la notaba tensa entre mis brazos y con intenciones de escapar o incluso de hacerme daño- si vas a hacerme daño, busca un lugar que no tenga herido, al menos.
Ella tomó mi mano entre las suyas para apartarla de su boca y giró parte de su cuerpo hacia mí.
-¿Qué haces aquí?- me preguntó mirándome a la cara y trató de apartarse.
La solté y ella se apartó para mirarme de frente. Su cara pasó en apenas un segundo del enfado a la estupefacción. Iba sin camiseta así que podía ver perfectamente todas las heridas que me había hecho Deméter.
-Bueno, después de tanto tiempo encerrado pensé en verte, ¿hago mal?- pregunté.
-¿Qué te ha pasado?- preguntó mirándome.
-Nada, ajustaron cuentas conmigo...
-¿Cuentas? Casi te arrancan la piel- dijo mientras se me acercaba lentamente.
-No es nada grave, además, no creo que le gusten que te acerques a mí- dije señalando hacia arriba.
-¿Entonces a qué has venido?
Me encogí de hombros.
-Quería ver algo bonito.
Ella enarcó una ceja y se cruzó de brazos.
-Ya... algo bonito...- dijo con desconfianza- esto es una locura- dijo mientras se daba la vuelta.
No quería dejarla marchar así que la agarré del brazo.
-Solo esperaba que me curaras las heridas, como favor, claro. Me escuecen un poco.
-¿Quieres que te cure las heridas?
Asentí cuando me miró.
-Por favor.
-Primero tendrás que contarme quién te hizo esto.
-¿De qué serviría que te lo contara?
-Creo que tengo derecho a saberlo si voy a curarte.
Suspiré antes de mirarla a los ojos.
-Lucifer me castigó porque hacía tiempo que no me acostaba con Deméter que fue a llorarle. Esto que ves me lo hizo la propia Deméter.
-¿Y por qué te has dejado?
-Estaba atado a la cama- dije mirando a otro lado. Me sentía un poco avergonzado de contar esto porque nunca me había pasado y aunque sea un Ángel Caído, tengo mi orgullo, ahora herido pero lo tengo.
Sentí una mano suave en mi mejilla que me obligó a mirarla.
-Lo siento.
Encogí un hombro despreocupadamente.
-Estoy acostumbrado a todo esto- dije tratando de sonreír.
La mano que ella tenía libre la posó a la altura de mi corazón y sentí un extraño calor que de repente eché de menos después de tantos siglos. Sentí como si mi corazón volviese a latir de nuevo con una sensación de paz que pensé no volver a sentir.
Cerré los ojos mientras mis heridas se curaban con rapidez. Quería sentir todo aquello antes de perderlo de nuevo.
Sentí un extraño cosquilleo en una de mis alas que duró hasta que Adara quitó su mano de mi corazón.
-Tu ala...- susurró ella.
Abrí los ojos lentamente y la miré.
-¿Mi ala?
-Tienes una mancha blanca en una de tus alas.
Extendí mis alas para mirarla bien y ella tenía razón. La pequeña mancha que me salió tras beber la sangre de Adara, ahora era más grande.
¿Será posible que esté cambiando por la unión que existe entre Adara y yo? ¿Podría volver a subir a los Cielos?

Capítulo 25 (parte 1)

La puerta se abrió de repente y vi entrar a Isis corriendo. Se detuvo unos instantes para observarme apoyada en Ronny y luego la horrible mancha viscosa que desprendía un olor terrible. Se tapó la nariz y se nos acercó.
-¿Qué ha pasado aquí? ¿Por qué huele tan mal?- no preguntó.
-Nos atacó un demonio menor- dijo Ronny- o al menos eso es lo que yo entendí.
Isis me miró y luego le indicó a Ronny que me recostara en la cama.
-Estoy bien... ya se me está pasando- dije pero aún así no me resistí.
-No estás bien, ¿qué sentimiento te afectó ahora?- preguntó Isis.
-El miedo de Ronny porque el demonio quería zampárselo.
-Bueno, cualquiera se asustaría si oye que va a ser la cena de un demonio, no pude evitarlo- dijo Ronny.
Apoyé la cabeza en la almohada sonriendo levemente.
-Yo al menos sí me asustaría- dije antes de mirar a Isis- tengo que limpiar este desastre.
Ronny se apartó.
-Yo lo limpio- dijo él- si me decís dónde están las cosas de limpieza claro.
-Está en el trastero que está al lado de la cocina- dijo Isis.
Él asintió y tras salir, Isis me miró.
-Esto no puede seguir así, Artemisa, debemos hablar con Artemisa.
-¿Crees que nos hará caso? He intentado llamarla varias veces y no quiere contestarme.
-Yo me enfrenté a ella pero no me hizo caso, más bien me golpeó.
Me incorporé sorprendida.
-¿Te golpeó?
-Sí pero no fue nada importante. Airam me curó...
De repente ella se puso colorada mientras apartaba la mirada. La agarré del mentón y la obligué a mirarme.
-¿Sucede algo?
Isis asintió levemente mientras se mordía el labio inferior.
-Es extraño, Artemisa, desde que lo salvé de aquella súcubo, las cosas no han vuelto a ser las mismas entre él y yo. Hay una conexión que no puedo explicar... una atracción... nos besamos- dijo finalmente.
Abrí los ojos sorprendida por la revelación.
-¿Qué? ¿Os besasteis?- Isis asintió levemente- pero eso es una locura, Isis. Podríais haber caído.
-¿Crees que no lo sé? No pudimos evitarlo, sucedió sin darnos cuenta pero luego le pasó lo mismo que te pasa a ti. Estuvo a punto de perder el conocimiento. Me asusté mucho y estoy muy confusa con todo esto. Creo que estoy empezando a sentir algo por Airam.
-Podría ser peligroso, no quiero que caigas, Isis.
-Yo tampoco quiero caer y eso es lo que más miedo me da. No me importa sentir algo por Airam porque es un buen chico y ha sufrido mucho.
-Tú también has sufrido.
La puerta se abrió y apareció Ronny que nos miró por un instante antes de ponerse a limpiar todo el desastre que había dejado el demonio menor.
-Puag, esto está muy viscoso- dijo Ronny frunciendo el ceño. va a costar bastante quitarlo.
El joven comenzó a frotar con la fregona pero lo único que hacía era extender más la mancha.
Me levanté para detenerlo.
-Déjalo, ahora mismo no saldrá, ya la quitaré luego.
-Pero ¿estás bien?
-Sí, ya me siento un poco mejor, aún me da vueltas la cabeza pero no tanto como al principio.
-Lo mejor sería que descansaras- me dijo sonriendo.
-Estoy cansada de estar aquí encerrada... pero si salgo es probable que pierda el conocimiento.
-¿Perder el conocimiento?- preguntaron desde la puerta abierta. Todos miramos hacia allí y vi a Stefan mirándonos- ¿es que te pasa algo, Artemisa?
Miré a Ronny por unos instantes antes de volver a mirar a su hermano. No podía contarle que los sentimientos me afectaban.
-Estoy enferma pero no es nada grave.
-¿Cómo que nada grave? Acabo de oír que es probable que pierdas el conocimiento. Quizás habría que llevarte al médico- dijo mientras se me acercaba para tomarme de las manos. Nos miramos a los ojos fijamente y me sentí débil. Estaba preocupado por mí. Las rodillas me fallaron y a punto estuve de caer al suelo de no ser porque Stefan me cogió por la cintura y yo me agarré a sus hombros- ¿estás bien, Artemisa?
Tenía los ojos cerrados porque todo me daba vueltas pero los abrí lentamente y estábamos a un suspiro de rozar nuestros labios. Volví a mirarlo a los ojos con cierta sorpresa por la cercanía aunque realmente no me molestaba estar así. Su cuerpo era muy cálido.
-Sí... no te preocupes...
-Claro que me preocupo...
Ronny se nos acercó y posó la mano en el hombro de su hermano, mirándome.
-Se pondrá bien, además Isis la está cuidando.
-Ya pero no puedo evitarlo, cuando fui a ver a Tim me dijo que estaba de baja y vine a ver por qué. ¿Qué es lo que te pasa realmente?- me preguntó.
-Tengo las defensas un poco bajas- mentí.
Ronny enarcó una ceja pero su hermano no lo vio.
-¿Y te estás tomando algo para recuperarte?
-Sí, Isis y Adara se encargan de eso.
-Debes descansar- dijo Isis que también se nos acercó.
Stefan asintió.
-Será lo mejor- sin esperármelo siquiera, él me pasó un brazo por la espalda y el otro por las rodillas cogiéndome entre sus brazos por lo que tuve que agarrarme con fuerza a su cuello mientras apoyaba mi cabeza, con los ojos cerrados, sobre su hombro. Inspiré hondo el aroma que desprendía y sonreír levemente. Olía a hierba fresca recién cortada- por cierto ¿qué es esa mancha del suelo?
Me tensé un poco y levanté la cabeza para mirarlo.
-Se me cayó una lámpara de lava y se rompió.
-Ya veo.
Me depositó en la cama casi con delicadeza y sentí frío cuando se apartó. No pude evitar coger su mano para que no se alejara. ¿Qué me estaba pasando? Fruncí el ceño ante mis actos mirando a Isis que me miró con cara de preocupación.
Stefan se sentó junto a mí sin soltarme la mano y sin decirme nada.
-¿Vas a quedarte aquí?- preguntó Ronny mirándolo.
Él cogió el edredón que no había colocado bien en todo el tiempo que he estado encerrada y me cubrió con él, mi piel estaba bastante fría pero no sabía la razón exacta. Quizás fuese por debilidad o puede que por otra cosa.
-Me quedaré un rato.
-Pero...- comenzó Isis pero calló al saber que no conseguiría disuadirlo.
-No pasa nada, Isis- le dije sonriendo levemente.
-Artemisa, tienes que descansar.
-Estoy harta de descansar, no me vendrá mal distraerme un rato.
-Podrías perder el conocimiento.
-Stefan puede avisarte si pasara.
-De acuerdo, estaré en la cocina preparando algo que le devuelva las fuerzas a Artemisa.
Stefan asintió y luego miró a su hermano.
-¿Le dijiste lo del asadero?
-No, con tanto lío no pude preguntarle.
-¿Lío?- preguntó Stefan frunciendo el ceño.
Negué con la cabeza a Ronny sin que me viese su hermano.
-¿Lío? Claro, Stefan, el de la lámpara.
Miré a Stefan y enseguida supe que no se fiaba pero aún así no dijo nada y sentí que me adormecía lentamente sin poder evitarlo.