domingo, 27 de noviembre de 2011

Capítulo 25 (parte 1)

La puerta se abrió de repente y vi entrar a Isis corriendo. Se detuvo unos instantes para observarme apoyada en Ronny y luego la horrible mancha viscosa que desprendía un olor terrible. Se tapó la nariz y se nos acercó.
-¿Qué ha pasado aquí? ¿Por qué huele tan mal?- no preguntó.
-Nos atacó un demonio menor- dijo Ronny- o al menos eso es lo que yo entendí.
Isis me miró y luego le indicó a Ronny que me recostara en la cama.
-Estoy bien... ya se me está pasando- dije pero aún así no me resistí.
-No estás bien, ¿qué sentimiento te afectó ahora?- preguntó Isis.
-El miedo de Ronny porque el demonio quería zampárselo.
-Bueno, cualquiera se asustaría si oye que va a ser la cena de un demonio, no pude evitarlo- dijo Ronny.
Apoyé la cabeza en la almohada sonriendo levemente.
-Yo al menos sí me asustaría- dije antes de mirar a Isis- tengo que limpiar este desastre.
Ronny se apartó.
-Yo lo limpio- dijo él- si me decís dónde están las cosas de limpieza claro.
-Está en el trastero que está al lado de la cocina- dijo Isis.
Él asintió y tras salir, Isis me miró.
-Esto no puede seguir así, Artemisa, debemos hablar con Artemisa.
-¿Crees que nos hará caso? He intentado llamarla varias veces y no quiere contestarme.
-Yo me enfrenté a ella pero no me hizo caso, más bien me golpeó.
Me incorporé sorprendida.
-¿Te golpeó?
-Sí pero no fue nada importante. Airam me curó...
De repente ella se puso colorada mientras apartaba la mirada. La agarré del mentón y la obligué a mirarme.
-¿Sucede algo?
Isis asintió levemente mientras se mordía el labio inferior.
-Es extraño, Artemisa, desde que lo salvé de aquella súcubo, las cosas no han vuelto a ser las mismas entre él y yo. Hay una conexión que no puedo explicar... una atracción... nos besamos- dijo finalmente.
Abrí los ojos sorprendida por la revelación.
-¿Qué? ¿Os besasteis?- Isis asintió levemente- pero eso es una locura, Isis. Podríais haber caído.
-¿Crees que no lo sé? No pudimos evitarlo, sucedió sin darnos cuenta pero luego le pasó lo mismo que te pasa a ti. Estuvo a punto de perder el conocimiento. Me asusté mucho y estoy muy confusa con todo esto. Creo que estoy empezando a sentir algo por Airam.
-Podría ser peligroso, no quiero que caigas, Isis.
-Yo tampoco quiero caer y eso es lo que más miedo me da. No me importa sentir algo por Airam porque es un buen chico y ha sufrido mucho.
-Tú también has sufrido.
La puerta se abrió y apareció Ronny que nos miró por un instante antes de ponerse a limpiar todo el desastre que había dejado el demonio menor.
-Puag, esto está muy viscoso- dijo Ronny frunciendo el ceño. va a costar bastante quitarlo.
El joven comenzó a frotar con la fregona pero lo único que hacía era extender más la mancha.
Me levanté para detenerlo.
-Déjalo, ahora mismo no saldrá, ya la quitaré luego.
-Pero ¿estás bien?
-Sí, ya me siento un poco mejor, aún me da vueltas la cabeza pero no tanto como al principio.
-Lo mejor sería que descansaras- me dijo sonriendo.
-Estoy cansada de estar aquí encerrada... pero si salgo es probable que pierda el conocimiento.
-¿Perder el conocimiento?- preguntaron desde la puerta abierta. Todos miramos hacia allí y vi a Stefan mirándonos- ¿es que te pasa algo, Artemisa?
Miré a Ronny por unos instantes antes de volver a mirar a su hermano. No podía contarle que los sentimientos me afectaban.
-Estoy enferma pero no es nada grave.
-¿Cómo que nada grave? Acabo de oír que es probable que pierdas el conocimiento. Quizás habría que llevarte al médico- dijo mientras se me acercaba para tomarme de las manos. Nos miramos a los ojos fijamente y me sentí débil. Estaba preocupado por mí. Las rodillas me fallaron y a punto estuve de caer al suelo de no ser porque Stefan me cogió por la cintura y yo me agarré a sus hombros- ¿estás bien, Artemisa?
Tenía los ojos cerrados porque todo me daba vueltas pero los abrí lentamente y estábamos a un suspiro de rozar nuestros labios. Volví a mirarlo a los ojos con cierta sorpresa por la cercanía aunque realmente no me molestaba estar así. Su cuerpo era muy cálido.
-Sí... no te preocupes...
-Claro que me preocupo...
Ronny se nos acercó y posó la mano en el hombro de su hermano, mirándome.
-Se pondrá bien, además Isis la está cuidando.
-Ya pero no puedo evitarlo, cuando fui a ver a Tim me dijo que estaba de baja y vine a ver por qué. ¿Qué es lo que te pasa realmente?- me preguntó.
-Tengo las defensas un poco bajas- mentí.
Ronny enarcó una ceja pero su hermano no lo vio.
-¿Y te estás tomando algo para recuperarte?
-Sí, Isis y Adara se encargan de eso.
-Debes descansar- dijo Isis que también se nos acercó.
Stefan asintió.
-Será lo mejor- sin esperármelo siquiera, él me pasó un brazo por la espalda y el otro por las rodillas cogiéndome entre sus brazos por lo que tuve que agarrarme con fuerza a su cuello mientras apoyaba mi cabeza, con los ojos cerrados, sobre su hombro. Inspiré hondo el aroma que desprendía y sonreír levemente. Olía a hierba fresca recién cortada- por cierto ¿qué es esa mancha del suelo?
Me tensé un poco y levanté la cabeza para mirarlo.
-Se me cayó una lámpara de lava y se rompió.
-Ya veo.
Me depositó en la cama casi con delicadeza y sentí frío cuando se apartó. No pude evitar coger su mano para que no se alejara. ¿Qué me estaba pasando? Fruncí el ceño ante mis actos mirando a Isis que me miró con cara de preocupación.
Stefan se sentó junto a mí sin soltarme la mano y sin decirme nada.
-¿Vas a quedarte aquí?- preguntó Ronny mirándolo.
Él cogió el edredón que no había colocado bien en todo el tiempo que he estado encerrada y me cubrió con él, mi piel estaba bastante fría pero no sabía la razón exacta. Quizás fuese por debilidad o puede que por otra cosa.
-Me quedaré un rato.
-Pero...- comenzó Isis pero calló al saber que no conseguiría disuadirlo.
-No pasa nada, Isis- le dije sonriendo levemente.
-Artemisa, tienes que descansar.
-Estoy harta de descansar, no me vendrá mal distraerme un rato.
-Podrías perder el conocimiento.
-Stefan puede avisarte si pasara.
-De acuerdo, estaré en la cocina preparando algo que le devuelva las fuerzas a Artemisa.
Stefan asintió y luego miró a su hermano.
-¿Le dijiste lo del asadero?
-No, con tanto lío no pude preguntarle.
-¿Lío?- preguntó Stefan frunciendo el ceño.
Negué con la cabeza a Ronny sin que me viese su hermano.
-¿Lío? Claro, Stefan, el de la lámpara.
Miré a Stefan y enseguida supe que no se fiaba pero aún así no dijo nada y sentí que me adormecía lentamente sin poder evitarlo.

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