miércoles, 22 de febrero de 2012

Capítulo 26 (parte 2)

El asadero iba a ser en la trasera de la casa de Stefan. Cuando me lo pidió, no pude negarme. Isis había prepado, a regañadientes, una rica tarta que llevamos como agradecimiento por la invitación.
Me senté lo más apartada que pude, no quería que los sentimientos de los demás me afectaran. Me tomaba un vaso de refresco cuando veo a Stefan acercarse con un plato. Estaba muy guapo con el pantalón un poco por debajo de las rodillas de color oscuro y una camiseta azul.
-Te veo un poco apartada, ¿sucede algo?- preguntó sentándose a mi lado mientras me tenía un plato de carne.
Traté de sonreír.
-No nada, es solo que aún no estoy muy bien.
-Me tienes preocupado, Artemisa, estás muy rara últimamente.
-Son las defensas que me tienen un poco decaída.
-Dices lo mismo que el otro día pero no me lo creo, esto es más grave.
La preocupación de él me debilitó. El mareo comenzó a apoderarse de mí.
-No te preocupes, de verdad que no es nada.
-¿Segura?
Asentí mientras intentaba sonreír.
-Sí.
-De acuerdo, no voy a insistir, cuando quieras decírmelo, ya sabes dónde estoy.
Sonrió antes de levantarse aunque sabía que estaba herido. Me sentía tan mal que en cualquier momento caería rendida al suelo por la debilidad. En realidad no quería que se fuera porque el frío comenzaba a invadir mi cuerpo. Con él no me sentía tan helada. La última vez, Stefan había permanecido a mi lado durante mucho tiempo.
-¿Todo bien?- preguntaron a mi lado sacándome de mi ensimismamiento, al parecer estaba mirando fijamente a Stefan.
Levanté la mirada y me encontré con los ojos de Ronny.
-Ojala pudiera decirte que sí pero no es así. A pesar de que hace calor, hace mucho frío y estoy tan débiel que apenas me mantengo en pie. Tu hermano sospecha algo pero no puedo decirle nada, me hace sentir tan mal.
-Tarde o temprano lo descubrirá, poruqe es muy insistente y no podremos evitarlo.
-Y será un nuevo castigo para mi...
-No deberían ser tan crueles contigo.
Me encogí de hombros.
-Peor que esto no creo que sea-Las lágrimas me quemaban en los ojos y pugnaban por salir peno no quería mostrarme más débil- es horrible.
-Me imagino...
Los brazos de Ronny me rodearon con fuerza pero de repente sentí una mirada sobre mí. Era Stefan y no parecía muy contento.
-Ronny, tu hermano nos está mirando y no muy bien...
Él levantó la mirada y al ver a Stefan darse vuelta, sonrió levemente auque no podía saber por qué.
De repente el cielo pareció oscurecerse ocultando la luz del sol. El bátir de unas las me hizo levantar la cabeza para encontrarme con dos Ángeles Caídos con enormes alas negras que nos miraban a todos con sonrisas maliciosas.
-Oh no- dije mientras me incorporaba...
-Mira, hermano, ¿no es la estúpida que mató a nuestro demonio?-preguó uno de ellos que era alto con el pelo corto rubio y ojos verdes claros.
-Me parece que sí- dijo el otro del mismo tamaño que el rubio pero con el pelo oscuro.
-Toda una belleza que me encantaría poseer y más ahora que está tan débil sin sus poderes.
Miré a mí alrededor y pude atisbar la sorpresa en los ojos de Stefan pero no pdía afectarme en este momento. Si no hacía algo, podía atacar tanto a Stefan como a Ronny y no quería que le pasara nada por lo que sin pensarlo, saqué mis alas e hice aparecer mi espada en mis manos.
-¡Artemisa!-oí exclamar a Isis.
Pero no le hice caso y me elevé hasta quedar a la altura de los dos Caídos. Ambos sonrieron al verme de frente.
-Vaya, vaya, ¿ahora también quieres acabar con nosostros?¿Crees que vas a poder?
-Por supuesto que sí-dije totalmente convencida apuntándolos con mi espeda.
-Artemira, baja ahora mismo, no estás en condicieones de pelear- dijo Adara.
-¿Qué... qué significa esto?-prefuntó Stefan.
Lo miré por un momento y oude ver su sorpresa al verme en el aire con mis alas extendidas.
-¿Estás listo Camael?-preguntó el rubio.
-Por supuesto, Apudiel.
Ambos rieron como si hubiesen compratido una broma y todos los sentimientos a mí alrededor comenzaron a afectarme más de lo que yo esperaba.
Comencé a perder las fuerzas y de mis manos se escapó la espada que fue a caer al suelo clavándose en la hierba.
Mis alas desaparecieron con rapidez y mi cuerpo, debilitado comenzó a caer hacia el suelo donde seguro me llevaría un buen golpe.
-¡Artemisa!-fue lo último que escuché antes de que todo se volviese negro.

1 comentario:

  1. Me encanta, quiero más avances!!! Sigue asi que en cuanto pueda ire leyendo!!! Besitos
    Adara

    ResponderEliminar