lunes, 4 de junio de 2012

Capítulo 28 (parte 1)


            Aparté mis labios lentamente de los de Artemisa antes de que la puerta se abriera apareciendo Isis y Adara con mi hermano. Ambas se acercaron corriendo a la cama. Al ver el estado de su amiga, se miraron fijamente sin hablar.
            -Hay que ayudarla- dijo Ronny que estaba casi tan preocupado como yo.
            -Lo haremos, cuidad de ella- dijo Isis con determinación acercándose a la puerta.
            -Isis…- dijo Adara a modo de advertencia.
            -No, Adara, no me voy a quedar de brazos cruzados, ella nos ha ayudado en los malos momentos y no quiero verla desaparecer. Los Ángeles también podemos cometer errores. Voy a hablar con Afrodita y me da igual si vuelve a abofetearme pero no quiero que Artemisa desaparezca. Esto podría pasarle a Airam si no hacemos nada así que si quieres me sigues y si no pues quédate viendo cómo sufre mientras yo busco la solución.
            Sin decir nada más, Isis salió dando un portazo. Adara parpadeó sorprendida antes de mirarnos, en especial a Artemisa.
            -Será mejor que la acompañe- dijo antes de salir tras ella.
            Volví a mirar el rostro pálido y cada vez era más traslúcido.
            -Se pondrá bien ¿verdad?- me preguntó Ronny.
            -Es lo que más deseo…- levanté la mirada hacia él- ¿te has dado cuenta de lo hermosa que es?
            Ronny se sentó al lado del cuerpo de Artemisa que yo no soltaba para intentar darle calor.
            -¿Es que acaso te gusta?
            -No lo sé, a su lado siento cosas que nunca antes había sentido y enterarme de lo que era me ha dejado completamente sorprendido pero a la vez más fascinado por ella.
            -Tenemos que confiar en que ellas conseguirán algo- dijo Ronny.
            -Espero que se den prisa- dije yo atrayéndola más hacia mí, estaba helada y sentía cada vez más miedo- no quiero perderla, me he acostumbrado a verla todos los días y no soportaría verla desaparecer. No podría soportar algo así, desde que ella ha llegado a nuestras vidas muchas cosas han cambiado. Te ha curado…- sonreí con tristeza.
            Ronny me miró y agarró la mano de Artemisa.
            -Lo lograrán, ya lo verás.
            -Eso espero.

            No podía de abrazar a mis padres, estaba tan contenta de tenerlos a mi lado que no quería separarme de ellos. Era feliz.
            -Hija, deberías volver- decía mi madre acariciándome la mejilla.
            -No quiero. Si lo hago no volveré a veros…
            -Eso no es cierto, Bárbara. Siempre estaremos en tu cabeza y tu corazón.
            -No es lo mismo, mamá, aquí puedo tocaros y sentiros a mi lado.
            -Y cuando no nos ves también lo estamos- dijo mi padre- lo hacemos por ti, queremos que sigas salvando a gente inocente de esos Caídos. De los que te hicieron caer en desgracia.
            -No. Los que me hicieron caer en desgracia son los humanos, los que dices que tengo que proteger. Ellos me acusaron de ser una bruja cuando era inocente- las lágrimas escapaban de mis ojos sin control, aún no había superado aquel terrible episodio de mi existencia.
            -No todos son malos, hermana- dijo mi hermano que estaba a mi lado y me abrazaba con fuerza- yo me casé con una hermosa mujer de nobles sentimientos. Le hablé de ti y lo lamentó mucho, ella creía en tu inocencia.
            -¿Le hablaste de mí a tu esposa?
            -Claro que sí y también a mis hijos al que les entregué un baúl con cosas tuyas por si aparecía alguien parecida a ti o tú misma reencarnada.
            El labio inferior me temblaba.
            -Recibí el baúl, trabajaba en el restaurante de tu descendiente y él mismo me lo entregó… fue un detalle tan bonito…- me abracé con más fuerza a mi hermano.
            -¿Y no quieres seguir teniendo esos recuerdos en tus manos?
            -Pero os tengo aquí conmigo, ¿por qué insistís en que vuelva?
            -Porque hay gente que te espera- dijo mi padre y con un movimiento de la mano hizo aparece una especie de pantalla entre nubes donde pude ver a Stefan sosteniendo mi cuerpo entre sus brazos. Luego la imagen cambió y aparecieron Isis y Adara volando hacia los Cielos con una gran determinación- ellos quieren que vuelvas, hija. Te necesitan en sus vidas, nosotros ya estamos muertos y no podemos volver, tú tienes esa oportunidad. Vive por nosotros, por todas esas personas que una vez te quisieron y te defendieron a pesar de las consecuencias- en la imagen volvió a aparecer Stefan que me abrazaba cada vez más fuerte.
            Pude fijarme en un detalle en el que no reparé al principio. Mi cuerpo se estaba volviendo transparente.
            -¿Qué le pasa a mi cuerpo?- pregunté señalando hacia la imagen.
            -Tu cuerpo se desvanece poco a poco porque estás aquí, te estás volviendo más corpórea en este- dijo su madre- y si eso sucede ya no podrás volver.
            La cabeza de Stefan caía sobre la mía y me acariciaba con una mano la mejilla. Sin darme cuanta posé mi mano en el mismo sitio donde Stefan me acariciaba en la imagen pero no sentía nada. A pesar de ser la misma que estaba ahí no sentía la cálida mano de él.
            Quería quedarme con mis padres y mi hermano pero también quería volver. No sé muy bien por qué pero quería sentir aquella caricia en mi piel.
            -Te echa de menos, Bárbara- dijo mi hermano- siente algo por ti y no quiere perderte. ¿Vas a dejarlo solo? Nosotros ya vivimos nuestras vidas y no podemos recuperarla pero tú posees la inmortalidad de los Ángeles. Aprovéchala.
            -Pero…
            -Nada de peros, vuelve, es lo mejor.
            Cerré los ojos con fuerza, intentando concentrarme en encontrar mi otro cuerpo para volver a él pero no visualizaba nada. Era como si me topara con algún tipo de niebla que no me dejaba ver nada.
            ¿Por qué me pasa esto? Quiero volver a mi cuerpo, si pude venir aquí también debería poder volver ¿no? ¿Qué estaba pasando? Abrí los ojos mirando a mi familia.
            -No puedo volver y no sé por qué.
            -Vuelve a intentarlo- dijo mi madre mirándome preocupada.
            Le hice caso pero obtuve lo mismo que antes, toparme con una niebla que me impedía avanzar. De repente me sentí asustada. ¿Y si no podía volver nunca más y mi cuerpo desaparecía entre los brazos de Stefan? Todos sufrirían por mi culpa.
            Quedé de rodillas en el suelo sin dejar de mirar a la imagen.
            -No puedo…, no puedo volver…- sentí cómo se humedecían mis mejillas a causa de las lágrimas que escapaban de mis ojos- quiero volver. Quiero estar ahí, con mis amigas y con ellos dos que se han convertido en parte de mi existencia, también quiero estar cerca de Airam que me ha tratado como a una hermana. ¿Por qué no puedo? ¿Por qué?
            Unos brazos me rodearon con fuerza intentando consolarme.
            -Quizás no puedas hacerlo tú desde aquí, quizás tenga que hacerlo otra persona pero a cada segundo que pasa te haces más corpórea en este lugar…
            Me miré las manos y mi hermano tenía razón, cada vez era más corpórea en la Antesala. Ojalá pudiera hacer algo para volver pero parecía que mis poderes no me habían acompañado a ese lugar. Tengo mucho miedo de que me vean desaparecer y no volver a verlos más.
            -Yo quiero volver, quiero hacerlo.
            -Deja a ver qué hacen tus amigas… quizás ellas consigan la ayuda que necesitas.
            Volví a mirar la imagen y esta vez pude ver a mis amigas que volaban hacia los Cielos, seguramente en busca de Afrodita y mi corazón se llenó de esperanza.

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