martes, 21 de agosto de 2012

Capítulo 29 (parte 1) (Por Stefan)

            La puerta principal se había abierto de repente, sobresaltándome. Al parecer me había quedado medio traspuesto pero sin dejar de abrazar a Artemisa que estaba cada vez peor.
            -¡Ronny!- llamé a mi hermano para ver quién era pero de repente la puerta de la habitación se abrió.
            Una hermosa mujer con un vaporoso vestido blanco miraba fijamente lo poco que estaba quedando de Artemisa y se acercó lentamente. Mantenía el rostro impasible. Casi como por instinto, abracé aún más a Artemisa.
            De repente la mujer mostró una leve sonrisa y acarició el rostro de mi protectora.
            -Mi pobre Artemisa. Tranquila que pronto volverás a ser la de antes.
            -¿Quién eres?- pregunté.
            -Soy Afrodita, jefa de Artemisa.
            -Así que tú eres la que le impuso el castigo.
            -Fue porque tanto ella como tu hermano cometieron un terrible error.
            -¿Y tenías que castigarla de esta forma? Mírala.
            -Esto no entraba en el castigo. Ahora, por favor, apártate para levantarle el castigo y traerla de vuelta.
            -No puedo creerte. Le has hecho sufrir.
            -Era ese castigo o mandarla al Limbo y te puedo asegurar que el Limbo es el peor castigo de todos, así que no me hagas enfadar, chaval.
            Nos miramos fijamente cuando la puerta de la habitación volvió a abrirse.
            -¿Por qué no nos esperaste?- oí preguntar a Isis que entró como una tromba en la habitación.
            -Tenía prisa- dijo Afrodita- hay que traer de vuelta a Artemisa, siempre y cuando este chico se aparte.
            -No puedo fiarme de ella- dije en mi defensa.
            -Deja que le levante el castigo- dijo una voz tan conocida que no pude evitar apartar la mirada de aquella Ninfa.
            Frente a mí pude ver a mi hermano perdido. Aquel hermano que había echado de menos y del que ni siquiera pude despedirme.
            -¿Airam?
            Mi hermano sonrió al verme. Me había quedado inmóvil, no podía moverme de la impresión.
            -Ha pasado tiempo desde la última vez…
            -Sí…
            Airam abrió los brazos con una amplia sonrisa.
            -¿Es que no piensas venir a abrazar a tu hermano mayor o qué?
            Solté a Artemisa con suavidad dejándola sobre la cama cómodamente y me acerqué hasta mi hermano que me abrazó con fuerza. Seguía sin poder creerlo, lo tenía ante mí y no podía reaccionar.
            -¿Eres tú de verdad?
            -Claro, algo muerto pero soy yo… te ha impresionado más que a Ronny y eso que no eras tan impresionable…
            -No puedo creerlo… pareces tan real que es casi imposible que estés muerto.
            -Lo estoy, soy un Ángel y esta es mi nueva existencia.
            De repente, sin saber muy bien por qué le pegué un puñetazo.
            -¡Stefan!- exclamó Ronny acercándose a mí para separarme de mi hermano.
            -Eres un imbécil… ni siquiera esperaste para poder despedirme…- todo aquel dolor que sentí volvió a mí con una fuerza renovada.
            -Sigues teniendo un buen gancho de derecha, Stefan- dijo Airam tocándose la mandíbula.
            -No me vengas con esas ahora, imbécil- dije mirándolo mientras Ronny me sujetaba- ¿es que no escuchaste lo que te dije?
            -Te estás comportando como un niño- me dijo Ronny.
            -¿Cómo un niño? ¿Eso crees? Estuve esperándole para hablar con él. No llegó. Me avisaron horas más tarde cuando ya no había tiempo.
            -Créeme que si hubiese podido elegir, hubiera preferido estar vivo, yo no elegí morir de esa forma- dijo Airam mirándolo- no quería dejarte plantado y bien sabes que yo cumplo mis promesas.
            Conseguí zafarme de Ronny y salí de la habitación casi corriendo sin decir nada a nadie, no estaba en condiciones para seguir soportando aquello. Me senté en una de las tumbonas del jardín.
            De repente sentí una mano en mi hombro pero no levanté la mirada.
            -Déjame solo, Airam.
            -No, no deberías estar solo además Artemisa te necesita.
            -No creo que me necesiten, aquella tipa me quería echar de todas formas así que mejor me quedo aquí.
            -Entonces puedo sentarme en la otra hamaca- dijo recostándose y mirando al cielo- ¿sabes? En realidad es un milagro que no me hubieses visto antes… Llevo desde que me convertí en Ángel vigilándoos pero no os dabais cuenta y cuando enviaron a Artemisa para cuidaros me sentí muy bien, ella es una persona que trabaja muy duro por sus protegidos, tanto que ahora mismo está ahí arriba a punto de desaparecer por haberos protegido.
            -Esas palabras no me ayudan mucho la verdad, me hace sentir culpable de lo que le está pasando.
            Airam se incorporó y lo miró.
            -No tienes por qué sentirte culpable, ella lo hizo por ti y por Ronny. En especial por mí porque yo mismo le pedí que os cuidara. No confiaba en nadie y al conocerla por primera vez que fue cuando te salvó la vida, supe que era la protectora ideal.
            Mostré una leve sonrisa.
            -Y seguro porque también te pareció guapa.
            Airam también sonrió.
            -Sí al principio me lo pareció pero ahora hay alguien que me lo parece mucho más- dijo mirando para la casa lo que me hizo fruncir el ceño.
            -¿Quién?
            -Isis…- dijo casi en un susurro- gracias a ella pude recordar lo que sucedió el día del accidente. Pero las relaciones entre ángeles están prohibidas así que me tengo que conformar con verla. No poder rozar sus labios de nuevo será una tortura pero mejor eso que acabar en el Limbo.
            -¿En el Limbo?
            -Sí, es un mundo entre el Cielo y el Infierno, aparte de la Tierra, en el que van los ángeles y los demonios para cumplir castigos impuestos por no cumplir con las reglas. Dicen que es horrible y que cuando acabas el castigo no eres el mismo, básicamente te vuelves como loco.
           -Vaya, eso tiene que ser una putada de las grandes.
            -Y tanto. Tú sabes muy bien que cuando quiero a alguien doy hasta el alma pero en esta ocasión tendré que aguantarme- apartó la mirada de la casa para mirarme a los ojos- ¿y tú? ¿Qué fue de tu novia?
            -Lo dejamos- respondí simplemente encogiéndome de hombros- demasiados celos y posesividad por parte de ella.
            -Ya veo ¿y solo eso o hay algo más?
            -¿A qué te refieres?
            -Estabas abrazando a Artemisa como si te fuera la vida en ello. Nos conocemos, Stefan, a mí no puedes engañarme.
            Sentí la cara arder, en realidad casi soy como un libro abierto para el que sabe leerlo así que no me quedó más remedio que admitir lo que realmente sentía por Artemisa que era más profundo de lo que pensaba.
            -Sí, me gusta y mucho, no sé cómo empezó pero poco a poco fue calando en mi corazón y en mi alma hasta quedarse ahí.
            Airam sonrió.
            -Es tu tipo de chica, hermano. Deberíamos volver dentro, Afrodita va a curar a Artemisa y supongo que querrás estar ahí a su lado.
            Asentí y ambos entramos en la casa para ir a mi habitación.

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